Elon Musk da nuevas ideas para colonizar Marte

A Elon Musk le gusta que alucinemos con sus ideas. Y su proyecto SpaceX hace que los amantes de la astronomía sueñen con cosas que a priori parecen imposible, como la colonización de Marte. El CEO de la empresa tecnológica ha revelado nuevos detalles en una charla realizada en el Congreso Astronáutico Internacional en Adelaida, Australia, donde revela los planes de construir un gigantesco cohete, el Sistema de Transporte Interplanetario, que utilizaría para poblar Marte.

Como ya ha mencionado en otras conferencias -y muchos le pecan de demasiado ambicioso-, el STI transportaría a 100 personas a la vez hacia la superficie del planeta rojo. El transporte utilizaría propulsores reutilizables y sería capaz de hacer aterrizajes propulsados en Marte. Con varios trayectos, Elon Musk prevé crear, en el futuro, una ciudad marciana.

También mostró imágenes en acción del motor Raptor, que es el nuevo motor de cohetes que SpaceX está desarrollando para el STI.

La gran crítica de las anteriores conferencias es cómo se iba a financiar todo este proyecto. ¿Cómo iba SpaceX permitirse el lujo de crear el cohete más grande de la historia? Elon Musk ha tratado de contestar a estas dudas diciendo que su alta funcionalidad para diferentes misiones hará que este cohete sea más que rentable económicamente.

Y es que una de sus funciones no es solo transportar interplanetariamente, sino también en el mismo planeta Tierra. Según afirma, podría crearse una red de transporte que conectara Nueva York y París en tan solo 30 minutos.

Volviendo a la idea de colonizar Marte, Elon Musk afirma que el STI tendría 40 cabinas dentro de su carga útil, suficiente como para llevar a 100 personas por vuelo a Marte. También habría un refugio de tormentas solares para proteger a los viajantes de la radiación entrante, y algún tipo de área de entretenimiento.

Elon Musk quiere tener dos STI listos para despegar en 2022, y realizar en 2024 cuatro viajes al planeta rojo, dos con cargas y dos con tripulantes.

A pesar de que los costos parecen poco claros, pocos son los que se atreven a poner en duda el atrevimiento del inventor sudafricano. Solo el tiempo le dará o le quitará la razón.

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