content-1481718204-bonessss Los penes en el reino animal tienen una amplia variedad, tanto en forma como en tamaño, de los huesos. Pero los seres humanos, junto con un puñado de otros mamíferos no tienen un báculo (que es como se llama, realmente, al hueso situado en estas zonas). Realmente nunca se ha descubierto porqué, pero científicos del University College de Londres han propuesto una teoría que podría ser la correcta.

En un estudio recientemente publicado en Proceedings of the Royal Society B, esbozan la historia evolutiva del báculo y exploran la idea de que los humanos pudieron dejar de utilizarlo debido a las relaciones monógamas.

Los investigadores dicen que el hueso del pene evolucionó hace entre 145 y 95 millones de años, con el fin de ayudar a los mamíferos a tener relaciones sexuales durante un tiempo prolongado en poblaciones animales con altos niveles de competencia sexual. En pocas palabras, el hueso proporciona el soporte estructural necesario para que el macho dure más tiempo. La fuerte competencia entre machos rivales significaba que las sesiones sexuales más largas ayudaron a disuadir a que otros machos fertilizaran a “su” hembra.

Por lo tanto, es muy probable que los seres humanos hubieran “perdido” su hueso báculo cuando las relaciones monógamas se desarrollaron, hace alrededor de 2 millones de años. Cuando un macho y una hembra sólo tienen relaciones sexuales entre sí, la competencia es más baja y la duración de las relaciones sexuales no importa en un sentido práctico: los coitos ya no requieren de un soporte extra para procrear.