El canto de las ballenas azules ha cambiado, y podríamos ser los culpables

La forma de comunicación de las ballenas azules es una de las más fascinantes de la madre naturaleza: sus “llamadas” pueden ser enviadas a cientos de kilómetros de distancia para que pueda escucharla otra ballena. Sin embargo, este modo ha ido variando en los últimos años, ya que los científicos han analizado que la frecuencia de estas llamadas es más baja hoy que hace veinte años. Y no saben por qué.

Pero una investigación publicado en Science Reports sugiere que las ballenas están haciendo esto probablemente por culpa de los humanos.

Antes se creía que la llamada de una ballena es generada por un sonido resonante en las cámaras del sistema respiratorio superior del animal. Si este fuera el caso, la frecuencia dependería del tamaño de la ballena -cuanto más grande sea, menor será la frecuencia de su llamada-. Pero los investigadores del Centro Marino de Hatfield de la Universidad Estatal de Oregon han demostrado que esta teoría es errónea.

Para probar este hecho, grabaron la llamada de una ballena azul y luego construyeron un modelo para intentar imitar el sonido. “Intentamos un mecanismo por el cual las ballenas pudieran reducir gradualmente la frecuencia de sus llamadas a través del tiempo, o producir llamadas con una estructura armónica inusual, resonando solo el sonido en su cámara respiratoria superior. Y era físicamente imposible”, afirma Robert Dziak, autor y científico acústico de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos.

Así que las ballenas pueden editar la frecuencia de sus llamadas cambiando la velocidad con la que soplan el aire a través de sus cuerdas vocales. “Esto sugiere que el cambio de la frecuencia podría ser cognoscitivo. Están eligiendo hacerlo más alto o más bajo en respuesta a algún tipo de estímulo ambiental”, agregó.

Pero, ¿cuál es el motivo? Una sugerencia es que es una respuesta a un aumento del sonido generado por el ser humano. Las ballenas están cambiando la frecuencia de sus llamadas a un modo que les permita diferenciar su comunicación. Otros creen que es porque hay más ballenas azules que hace un par de décadas atrás -aunque esto no quita que sigan estando en la Lista Roja de la UICN de animales en peligro de extinción-, y los sonidos de baja frecuencia pueden llegar más lejos. Habrá que seguir analizando.

Fuente IFLScience

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