Encuentran un pedazo de Canadá enganchado a Australia

A día de hoy, la distancia que separa Australia de la costa occidental de Canadá es de más de 11.000 kilómetros. Pero esto no siempre ha sido así.

Investigadores de la Universidad de Curtin, en Australia, publicaron un estudio en Geology que confirma que hace más de mil millones de años una parte de Canadá se separó del incipiente continente norteamericano y se estrelló contra Australia. Ese pedazo de tierra es Georgetown, perteneciente a la isla oceánica.

Dicha colisión produjo una cadena montañosa en el norte de Australia, aunque es bastante pequeña. El mismo tipo de colisiones creó el Himalaya, en la India, pero con mucha más fuerza, obviamente.

Los investigadores analizaron los nuevos datos de sedimentos de Georgetown y las regiones vecinas, y se dieron cuenta de que el registro de rocas no coincidía con el resto del continente australiano. Pero sí lo hacía con áreas de Canadá, por lo que la investigación planteó la hipótesis de que las dos masas de tierra colisionaron.

“Este hallazgo es un paso clave para comprender cómo pudo haberse formado Nuna, el primer supercontinente de la Tierra“, afirma Zheng-Ziang Li, uno de los coautores del estudio. La corteza terrestre, que contiene sus masas de tierra y los fondos oceánicos, no es estática: está formada por placas que se desplazan, se deslizan y colisionan.

Como las placas siempre se están moviendo, la disposición de los continentes y los océanos ha estado en constante cambio en los últimos miles de millones de años.

Se cree que los siete continentes que conocemos en la actualidad comenzaron como uno solo, Pángea, hace casi 300 millones de años. Por entonces, la masa terrestre se rompió cuando la placa comenzó a moverse, tirando pedazos del supercontinente en diferentes direcciones.

Nuna es como el hermano mayor de los supercontinentes: existía mucho antes de Pángea. También conocida como Columbia, comenzó a reconfigurar el posterior puzzle terrestre hace unos 1.500 millones de años.

Sin embargo, cuanto más antiguo es un supercontinente, más difícil es encontrar evidencias concretas de su existencia. La teoría de Pangea se basa en varios registros fósiles que parecen “saltarse” los actuales océanos. Pero este registro es menos detallado cuanto más se excava, por lo que es más difícil encontrar pruebas de supercontinentes más antiguos.

Fuente Popular Science
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