Los superordenadores más potentes del mundo

Dos veces al año, una organización llamada TOP500 publica una lista de los superordenadores más rápidos del mundo. La nueva versión ha salido recientemente, y los cinco más rápidos están en China, Suiza, Japón y Estados Unidos. A día de hoy, China domina la lista con hasta 202 de los 500 mejores ordenadores.

Pero, ¿qué hace o qué tiene una supercomputadora para diferenciarse del resto de ordenadores? “Un superordenador es una máquina muy grande diseñada para enfocar su poder en un solo problema”, afirma Bill Gropp, que dirige el Centro Nacional de Aplicaciones de Supercomputación de la Universidad de Illinois, sede de un tipo de superordenador llamado Blue Waters. En otras palabras, una de estas máquinas hace posible Netflix o tu cómodo servicio de Gmail.

También, los superordenadores están diseñados para solventar problemas que se pueden dividir en partes más pequeñas, pero que no permanecen aisladas. “Esas piezas tienen que comunicarse con sus compañeros”, afirma Bill.

Los mejores ordenadores del mundo se clasifican utilizando una métrica llamada flops, que significa cuántas operaciones de coma flotante puede hacerse por segundo, una medida que dice cómo de rápido puede hacerse ecuaciones por segundo. La máquina más rápida del mundo es la Sunway TaihuLight, con 93 petaflops, unos 93 cuatrillones de ecuaciones por segundo.

Este tipo de máquina juegan un papel clave en los procesos científicos. Piensa en la complejidad del mundo natural: la forma en que interactúan las moléculas, cómo se forma un tornado o cómo puede evolucionar un virus. “Ese es el trabajo que hacen los superordenadores, simular el mundo natural”, afirma Steve Scott, director tecnológico de Cray Inc.

Buen ejemplo es el trabajo de Juan Perilla, profesor asitente de química y bioquímica en la Universidad de Delaware: el virus del VIH está envuelto de una cápside, que se compone de 1.300 proteínas; para entender mejor la interacción entre la cápside y la célula en la que entra el virus, utiliza dos superordenadores para realizar simulaciones.

Fuente Popular Science
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