Fue uno de los mejores de la historia a pesar de sus piernas torcidas

Manuel Francisco dos Santos nació el año 1933 en Magé, un municipio de Rio de Janeiro, en Brasil. Al nacer, sus hermanos le llamaron ‘Garrincha’, al igual que un pájaro ya que lo veían tan rápido y tan feo como él.

‘Mané’ nació con genu valgo, una deformidad visible de las piernas que hace que se vean con un ángulo hacia fuera de tal forma que las rodillas están próximas y los talones separados. Su pierna derecha era 6 centímetros más corta, sufría de escoliosis y todo ello se agravó por poliomielitis (polio), una enfermedad infecciosa que afecta al sistema nervioso. A todo esto, era adicto al tabaco desde los diez años.

No hubo más remedio que operarle, operación que no salió tan bien como se esperaba. Aunque aquello le sirvió de mucho en el futuro.

Garrincha empezó a jugar al fútbol en la playa y le encantaba. Para ayudar a la economía de su familia, tuvo que ponerse a trabajar en una empresa textil que disponía de equipo de fútbol, y ‘Mané’ hizo sus primeros pinitos allí. Eso le sirvió para que el año 1953 le contratase el Botafogo. Allí empezó su carrera como profesional que hoy en día sigue sorprendiendo a muchos.

Jugaba de extremo derecha y a pesar de su enfermedad era muy, muy rápido. Sus piernas arqueadas y malformadas tras la operación eran una completa incógnita para los defensores que trataban de pararle y que, debido a su posición antinatural del pie, no sabían por dónde iba a salirse. Por eso, Garrincha es considerado uno de los mejores regateadores de la historia.

Sus mejores vítores le llegaron jugando en su selección nacional, en Brasil. Allí compartió equipo con Pelé y cuando jugaban juntos jamás fueron vencidos. En su primer mundial, en Suecia el año 1958, Garrincha compartió fama con Pelé ya que, a pesar de no marcar, fue decisivo en la final regalando dos asistencias a Vavá. Pero su mayor gloria llegaría cuatro años más tarde, en Chile 1962. Pelé se lesionó en el segundo partido y no pudo disputar lo que le quedaba de Mundial. Ahí, Garrincha asumió los galones y marcó cuatro goles (dos de ellos en semifinales), vitales para que Brasil ganase su segundo Mundial consecutivo.

Pero su final no fue tan heroico. A parte de ser un adicto al tabaco, también lo fue al alcohol y a las mujeres, y tuvo 14 hijos reconocidos. Todos estos vicios le sirvieron para acabar arruinado y alcoholizado. Garrincha falleció en la miseria el 20 de enero de 1983 en Río de Janeiro, a consecuencia de una congestión pulmonar, pancreatitis y pericarditis. Su velatorio se realizó en el estadio de Maracaná y fue multitudinario.

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