El plástico de los mares afecta más a las tortugas marinas de lo que creíamos

Debido a que vivimos en una sociedad que utiliza en exceso los plásticos de un solo uso, con una infraestructura de reciclaje deficiente, un impulso insuficiente de los gobiernos para cambiar a un sistema más sostenible y, también, una comprensión imprecisa de cómo manejar el problema, los océanos acogen miles de toneladas de plásticos, que afectan tanto a la flora como a la fauna marina.

Por el momento, no está claro qué efecto tienen los microplásticos en la vida del mar, y por ende a nosotros, que nos alimentamos de peces; pero es bastante conocido los daños que hacen los trozos grandes de plástico en el mar. Un nuevo artículo publicado en Scientific Reports intentó cuantificar cuán mortal es la ingesta de plástico para las tortugas marinas, y descubrieron que con una ingesta minúscula ya era suficiente.

Hacer tal cálculo es complicado: cada tortuga marina es diferente a la anterior, con algunas capaces de «comer» más plástico que otras. La cantidad que cada tortuga marina pueda ingerir también variará enormemente dependiendo del plástico disponible en cada área.

Para obtener la mejor estimación posible, se consideraron dos conjuntos de datos: uno con necropsias de 246 tortugas marinas y otro con 706 incluidos en una base de datos de varamientos. Esto reveló que, en promedio, una tortuga marina que ha comido 14 piezas de plástico visibles tiene un 50% de probabilidades de morir como resultado.

El estudio, dirigido por la Organización de Investigación Científica e Industrial de la Commonwealth (CSIRO) y la Universidad de Sunshine Coast, señala que las tortugas marinas son una de las primeras especies que se conoce que ingieren plástico, Un artículo, que data de 1982, describe que ya desde entonces se encontraron bolsas de plástico en los tractos intestinales de las tortugas marinas.

De hecho, los problemas de contaminación de plástico se conocen desde hace al menos medio siglo; pero a pesar de ello, solo empeoraron. Sabemos que hay mucho más plástico en el océano que antes, y sabemos que los animales se lo comen, pero los detalles sobre cuánto comen y los efectos que tienen en la vida silvestre resultan, como hemos mencionado, difíciles de precisar.

Los resultados también confirman que comer un número pequeño de piezas de plástico puede no matar a muchas tortugas, pero aún puede perforarles los intestinos. De hecho, el equipo coloca tales probabilidades de mortalidad para un único segmento de plástico en un 22%. Las tortugas marinas son particularmente vulnerables a esta causa de muerte; tienen un tracto gastrointestinal complicado que permite que el plástico se quede atrapado en sus grietas más fácilmente, y también son incapaces de regurgitar, lo que significa que lo que entra en su garganta, no vuelve a salir.

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