La exquisita seta de tinta

Debido a su singular aspecto la seta barbuda, o también conocida como chipirón del monte, es considerada una de las setas más bonitas y fotogénicas. Aunque su aspecto no es la única característica que la hace única. En algunos lugares se la conoce como «la seta de tinta», pues los sombreros de los ejemplares adultos se transforman en una masa líquida completamente negra. Durante la Edad Media en los monasterios cristianos se recogió y protegió buena parte de todo el saber de la época en libros escritos con tinta de estas setas del género Coprinus. Así la exquisita barbuda o Coprinus comatus, era recogida y se dejaba licuar, transformándose ésta, por si sola, en tinta negra.

Esta seta tiene un contenido en agua anormalmente elevado, lo que le confiere una de sus características más importantes: su rápido tiempo de crecimiento, su poca consistencia y su corta permanencia. En apenas un día ésta crece hasta tomar su tamaño final y rápidamente empieza a perder consistencia, hasta acabar convertida en un líquido de color negro tóxico.

El peculiar aspecto de su sombrero va cambiando a lo largo del día: Inicialmente, de forma acampanada, está recubierto por un fino velo blanquecino. Con las horas su superficie se va rompiendo y escamando y adopta una aspecto similar a una barba, de ahí uno de sus sobrenombres, «la seta barbuda». Finalmente se abre y empieza a licuarse para autodigerirse, formando una especie de sopa espesa negra. Su rápida licuación se debe a su alto contenido en agua y a la presencia de enzimas proteolíticas que autodigieren las láminas soltando, de esta manera, sus negras esporas.

Viven de la materia orgánica, es decir, son saprófitas y les encantan los excrementos. Crecen en pastizales bien abonados, bordes de caminos y escombreras, desde primavera hasta otoño.

Aunque es poco apetecible, durante su corta juventud, antes de convertirse en tinta, es un excelente comestible. Sin embargo combinada con alcohol (incluso con cerveza) resulta tóxica,  produciendo las reacciones alérgicas típicas de la intoxicación como rubefacción, palpitaciones, picor, visión borrosa etc… Por ello, en ocasiones también se la llama «la seta abstemia» o «la seta antialcohólica».

También es conocida como «la seta de los nazis» pues durante la segunda guerra mundial se convirtió en una involuntaria colaboradora del nazismo. Los nazis aprovecharon esa “tinta” para dotar a sus documentos de una marca antifalsificación muy peculiar. Mezclaban la tinta de coprinus con tinta normal, y con esta redactaban documentos como pasaportes, etc. Cuando se quería comprobar la autenticidad de un documento “sospechoso”, se colocaba al microscopio y se buscaban las esporas del Coprinus. Un documento con esporas era auténtico. Si no había rastro de ellas, el documento había sido redactado con tinta normal, y era, por tanto, falso.

 

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