Las Cataratas de Sangre de la Antártida

En el el Valle de Taylor, en el este de la Antártida, se esconde un espectáculo natural dotado de una singular rareza, las Cataratas de Sangre, que emanan agua salada de color rojo intenso desde las mismas entrañas del Glaciar Taylor. Los análisis demuestran que el color rojo que tiñe estas cataratas se debe a la acumulación de óxido de hierro en las sales del agua del glaciar, pero su procedencia sigue siendo un misterio. De hecho, en ningún otro glaciar de agua salada se produce un fenómeno semejante.

La explicación mas satisfactoria acerca del origen de este fenómeno se remonta varios millones de años atrás. Se cree que el glaciar fue inundado por el Mar Ros. Cuando el clima del planeta cambió, el mar volvió a retirarse, dejando el valle ocupado por un gran lago de agua salada. Los iones ferrosos que contiene la sal provienen del Mioceno, es decir, de unos cinco millones de años atrás.

El Glaciar Taylor no se encuentra congelado en su totalidad, sino que “flota” sobre una salmuera que posee una concentración de sal unas cuatro veces superior a la media de los océanos terrestres. La presión ejercida por la masa de agua congelada hace que esta sal sea expulsada, adquiriendo el color rojizo característico de la oxidación de los iones ferrosos.

Los análisis químicos y biológicos indican que hay un extraño ecosistema subglacial de bacterias que metaboliza iones de azufre y hierro. Existen como mínimo 17 tipos diferentes de microbios, que viven prácticamente sin oxígeno. Jamás se había observado en la naturaleza un proceso metabólico mediante el cual microbios fuesen capaces de utilizar un sulfato como catalizador para “respirar” iones férricos y metabolizar la materia orgánica microscópica atrapada en este compuesto químico.

De acuerdo a un estudio publicado por la revista científica Nature, estas bacterias han estado aisladas del mundo exterior por más de un millón y medio de años, creciendo y multiplicándose a pesar de las condiciones climáticas, sin necesidad de la luz solar ni del oxígeno, a diferencia del resto de los seres vivientes de la Tierra.

Algunos científicos especulan con que el origen de estas colonias de bacterias pudo haber sido algún meteorito, por lo que se trataría de una verdadera población extraterrestre. Pero lo cierto es que no hay ninguna prueba concreta por el momento que apoye esa teoría. Sin embargo, el descubrimiento de las bacterias en las Cataratas de Sangre nos obliga a redefinir cuáles son las condiciones necesarias para que la vida florezca y se desarrolle.
Existen otros lugares en nuestro Sistema Solar que presentan condiciones similares a las de las Cataratas de Sangre, tales como el planeta Marte o Europa, una de las lunas de Júpiter.

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