Nuevos estudios sobre el cannabis y la inteligencia

Antes de iniciar el artículo, queremos puntualizar que nuestra intención no es la de promover el uso del cannabis, sobre todo en el uso de los adolescentes. Tan sólo queremos divulgar un nuevo estudio. Así pues, os dejamos con él.

Consumir marihuana en la adolescencia no tendría un impacto directo en el desarrollo cognitivo, aunque los aficionados a su consumo sí podrían verse afectado por otros factores, como los ambientales.

El primer estudio realizado al respecto fue publicado en Journal of Psychipharmacology y encontraron que, en una muestra de 2.235 adolescentes británicos, los niveles de coeficiente intelectual fueron más bajos en aquellos que fumaban marihuana en la adolescencia. Sin embargo, sus resultados también revelaron mayores tasas de problemas en la niñez, con síntomas depresivos en esas épocas, y consumo de otras sustancias tras la adolescencia, como alcohol y cigarrillos. Este análisis estadístico mostró que el consumo de cannabis no podía ser utilizado para predecir las puntuaciones de C.I., ya que otras variables se tenían que tener en cuenta. Curiosamente, descubrieron que, incluso después de excluir los que nunca habían probado el cannabis, los fumadores de tabaco mostraron el rendimiento educativo más bajo.

A modo de explicación, proponen que aquellos que fuman tabaco y cannabis pueden hacerlo por «adversidad social durante la adolescencia», posiblemente derivada de problemas de conducta o por convivir en un entorno familiar inestable. Esto sí que podría afectar a su coeficiente intelectual así como sus logros académicos.

Tomando como base esta investigación, una segunda apareció en Proceedings of the National Academy of Sciences, en el que los investigadores examinaron los efectos de la marihuana en la inteligencia de los gemelos, donde un hermano era un usuario regular, mientras que el otro no.

Para realizar el estudio, los autores midieron el coeficiente intelectual de alrededor de 2.000 gemelos adolescentes residentes en Los Ángeles y Minnesota, en un período de más o menos una década. Al igual que en el estudio anterior, encontraron que aquellos que comenzaron a fumar marihuana durante la adolescencia obtenían peores notas en sus estudios. Sin embargo, descubrieron que los gemelos que no eran consumidores de esta droga también obtuvieron peores puntuaciones, siendo ésto determinado por una serie de factores de fondo, como el entorno familiar o la predisposición genética, en lugar del cannabis.

Además, señalan que los participantes que se convirtieron en consumidores de marihuana durante el curso de este estudio también alcanzaron las puntuaciones más bajas de C.I. Posteriormente, los investigadores afirman que la reducción de la inteligencia podría ser un indicador de la probabilidad de que un niño sea consumidor de cannabis, y no viceversa.

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