¿Sabías que las abejas prefieren flores tratadas con pesticidas?

by Scot FreiLas abejas, como la mayoría de polinizadores, tienen un papel fundamental en la conservación de los bosques, ya que se sitúan en la base de la cadena alimentaria; La polinización, el intercambio de polen entre las flores, ayuda a que las plantas se reproduzcan y con ello, contribuye a la alimentación de los animales herbívoros, que a su vez son consumidos por animales carnívoros. No obstante, en la actualidad las abejas se encuentran en peligro de extinción; Por ello, son muchos los estudios científicos encaminados a detener su extinción, que atribuyen el problema a los pesticidas.

Según un estudio del Institute of Neuroscience, de la Universidad de Neuwcastle, ni las abejas ni los abejorros son capaces de distinguir por el sabor los tres insecticidas neonicotinoides más utilizados, por lo que no tienen manera de evitarlos. Con ello corren el riesgo de envenenarse cuando recolectan néctar contaminado.

Es más, el estudio demuestra que tienen predilección por una solución azucarada que contienen estos pesticidas, frente a otra solución “limpia” que solo contiene agua azucarada.

Según los autores del estudio, la razón por la que estos pequeños polinizadores prefieren la solución perjudicial es la misma por la que algunas personas se enganchan al tabaco. Los receptores para los neonicotinoides actúan en el sistema nervioso central de las abejas, de forma similar a la nicotina en el cerebro humano, señalan. Esto implicaría que las abejas podrían estar «enganchadas» a los pesticidas.

“Que las abejas tengan preferencia por la comida que contiene estos insecticidas sugiere que, como en el caso de la nicotina, que los neonicotinoides podrían actuar como una droga que hace al néctar y polen que los contiene más recompensantes”, explica Geraldine A. Wright, que dirige el estudio. Y si las abejas prefieren alimentarse de néctar contaminado, los insecticidas podrían tener un efecto negativo en las colmenas y poblaciones del insecto.

El punto fuerte del estudio es que las concentraciones de insecticidas que se ofrecían a las abejas eran comparables a la concentración que se encuentra en el néctar y el polen de los cultivos tratados con estos insecticidas. El uso de pesticidas en cantidades muy superiores a las que se utilizan en el campo, era precisamente una de las críticas que se habían hecho a estudios previos.

 

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