Aguantar un estornudo puede romperte una costilla

El estornudo es una de las cosas más habituales que nos suceden cada día, cuando hace frío, cuando estamos resfriados o cuando miramos el sol. De hecho, el 30% de las personas experimentan el estornudo fótico al mirar una luz brillante. Pero cuidado, ya que si evitamos estornudar puede romperse una costilla, desgarrarse la carótida o sufrir daños en el cerebro o el oído.

Al estornudar, el aire se expulsa demasiado fuerte, por lo que al aguantarse un estornudo, esta fuerza empuja el aire dentro del tubo de Eustaquio, que conecta el oído con el tímpano.  Esto puede producir la pérdida de audición al romperse el tímpano.

Uno de los mayores mitos es que estornudar después del acto sexual previene el embarazo, algo que es totalmente incomprensible. Se ha creído durante mucho tiempo que al estornudar producíamos tal fuerza con todos los músculos del cuerpo, que tras el acto sexual, era muy importante estornudar para expulsar los espermatozoides.

Otro de los mitos es que nuestro corazón deja de latir un milisegundo mientras estornudamos, algo que es totalmente falso. Antes de estornudar, inhalamos y se incrementa la presión en el pecho, la que nos hace estornudar al disminuir.

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