Clint Eastwood salva a un hombre de morir asfixiado

¿Te sientes afortunado? La mítica frase de Harry el Sucio, uno de los míticos personajes de Clint Eastwood en el cine, nunca fue tan acertada.

Cuando Steve John, consejero delegado del AT&T Pebble Beach National Pro-Am (torneo de golf) de California se sentó al lado del veterano actor a cenar no sabía que este acabaría salvándole la vida.

Durante la recepción celebrada tras el torneo de golf, John conversaba tranquilamente mientras comía cuando un pedazo de queso le bloqueó la garganta. “No podía respirar”, relataba el organizador. “Clint llegó por detrás de mí y sabía a la perfección qué hacer”, explicaba.

Eastwood al ver que se asfixiaba no dudó ni un segundo y se colocó detrás de él para realidad la maniobra de Heimlich, maniobra de primeros auxilios para desobstruir el conducto respiratorio, y que es enseñada a todos los niños en EEUU en el colegio. Consiste en un abrazo desde detrás presionando con los puños el abdomen hacia dentro. Para que sea más efectiva se combina con golpes en la espalda.

“Vi el pánico de aquellos que se ven morir” (…) “Era un trozo de queso, le di tres golpes bruscos y salió. Luego le hice beber un gran vaso de agua con un poco de limón exprimido», explicaba el octogenario actor.

A pesar de haber rodado miles de escenas Eastwood confesó que nunca había realizado la maniobra en la vida real.

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