Ingeniería hidráulica antigua – acueductos incas y pozos helicoidales

No, no lo hicieron los aliens (tampoco Macchu Picchu)

Seguramente no lo sabes, pero no solo los romanos tenían una asombrosa habilidad para adaptar las condiciones adversas de la topografía a sus necesidades. También los incas, quienes construyeron Macchu Picchu y la fortaleza de Ollantaytambo sin que la ciencia sepa hasta ahora cómo pudo ser posible levantar piedras de miles de toneladas en ese tiempo prehispánico, supieron darle la vuelta a cualquier obstáculo del terreno que los rodeaba, aprovechando en casa caso las condiciones de los diferentes ecosistemas en los que se desarrolló el Tahuantinsuyo.

Muchos ejemplos de esta capacidad y conocimientos de ingeniería perduran hasta hoy, como es el caso de los acueductos incas de Nazca, en Ica. Gracias a estos acueductos, algunos de los cuales fueron construidos a una profundidad de más de siete metros, los incas consiguieron irrigar una zona desértica utilizando las aguas que provenían de manantiales o puquiales de los valles medio altos, y luego, por canales subterráneos, vertían estas aguas en cochas o reservorios para su posterior uso.

Una de las características que más llama la atención de los visitantes son los respiradores o pozos construidos con piedras canto rodado, en forma helicoidal, y distribuidos uniformemente a lo largo del acueducto. De esta forma, se propiciaba el flujo continuo al poner en contacto los vientos con el agua que discurría de forma subterránea, y también les permitía brindarle mantenimiento a estos canales. Es de admirar el hecho de que, pese a los numerosos fenómenos sísmicos ocurridos en la región, estos respiradores o buzones helicoidales revestidos con piedras se mantienen prácticamente intactos, siendo que no se utilizó ningún material para adherirlas entre sí. Otro sorprendente rasgo es que los antiguos peruanos supieron exactamente qué pendiente de inclinación usar, lo cual es muy importante: si la inclinación era excesiva, el agua discurría muy rápido, erosionando el acueducto, y si era muy lenta, tendería a sedimentarse. ¿Cómo lo supieron?

 

Cada acueducto deriva entre 13 y 67 litros de agua por segundo. Se cree que estos sistemas fueron construidos hace 1600 años, en promedio. ¡Es asombroso que muchos de ellos sigan funcionando todavía!

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