Las apuestas del siglo XXI tienen su origen en la Prehistoria

El azar siempre ha interesado al ser humano, que ha intentado controlarlo, interpretarlo y divertirse a su costa. Varios estudios sitúan en el Neolítico los primeros vestigios de apuestas y juegos de azar. Se estima que fue entonces cuando se idearon los astrágalos o también conocidos como tabas; huesos de animal que se usaban como dados y que se destinaban tanto al uso lúdico como a fines adivinatorios.

Pero los hombres prehistóricos no fueron los únicos en sentirse atraídos por las apuestas, que han constituido una parte esencial de la historia de las culturas. También los griegos, influenciados por los egipcios, continuaron con el uso y perfeccionamiento de las tabas o dados, con los que resolvían cálculos numéricos y generaban apuestas. Aunque fue en Roma donde este juego ganó más adeptos. De hecho, algunos emperadores romanos trataron de frenar la pasión que despertaba y lo prohibieron  mediante leyes como Lex Titia, Lex Publica y Lex Cornelia.

Y no fueron los únicos que intentaron frenar el interés ancestral del ser humano por el mundo de las apuestas y los juegos de azar. Siglos después, también Ricardo Corazón de León y Felipe I, cuando partieron a luchar en las Cruzadas, creyeron conveniente dictar una prolija reglamentación acerca de cuánto dinero podía jugarse, según el rango militar de cada apostante.

Afortunadamente, ninguna de estas normas ha conseguido frenar la afición por pronosticar el azar y divertirse con los resultados. De hecho, y aunque se cuenta con una completa regulación para salvaguardar la seguridad de los jugadores, nunca antes había sido tan fácil como ahora poner a prueba nuestras habilidades adivinatorias en alguno de los muchos juegos de azar y casinos virtuales que existen.

Miles de años atrás, nuestros antepasados no lo tenían tan fácil como nosotros para pronosticar el azar y beneficiarse si los pronósticos eran los acertados. Internet y las nuevas tecnologías nos ayudan a mantener vivo nuestro interés innato por este tipo de entretenimiento y a practicar hasta que la suerte nos sonría. ¿A qué esperas para aprovecharlo?

 

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