Aseguran haber realizado el primer autotrasplante de hueso creado en laboratorio

La compañía biomédica con sede en Israel Bonus BioGrup ha afirmado que, por primera vez, un paciente ha podido curarse de una tibia fracturada después de haber sido inyectado con un injerto óseo fabricado con sus propias células y cultivado en un laboratorio.

La empresa explica dicho procedimiento en un comunicado de prensa. En la actualidad, el trabajo aún tiene que aparecer en una revista científica, pero para ser justos, si el procedimiento realmente ha sido así, es realmente revolucionario.

El paciente en cuestión se había dañado la tibia en un accidente de tráfico. Inicialmente se sometió a dos operaciones que intentaron repararla con barras de metal, pero se quedó con un pequeño hueco que ninguna cirugía convencional podía solucionar de manera efectiva.

Lego, tuvo la opción de someterse a un procedimiento experimental de curación ósea o, en su lugar, optar por un fragmento de hueso artificial que simplemente ocuparía dicho lugar.

El hueso compacto es el material denso que constituye el 80% de nuestro esqueleto; el resto está hecho de material más poroso. Dentro de tus huesos, puedes encontrar células óseas vivas llamadas osteocitos, así como vasos sanguíneos, células nerviosas y una gran cantidad de compuestos de calcio y fósforo que actúan como un marco.

Los huesos normalmente intentan regenerarse, pero en algunos casos esto no ocurre así. Bonus BioGroup ha afirmado que han encontrado una manera de resolver este problema utilizando las propias células del paciente.

En este caso, la compañía tomó tejido graso del paciente y lo cultivó en un laboratorio. Aunque los detalles en este punto siguen siendo un misterio, es probable que utilizaran células madre que luego pueden ser inducidas a diferenciarse en varios tipos de célula nuevas.

Luego probablemente utilizaron células para generar el tejido óseo faltante, creando así un “injerto óseo hecho de diminutas partículas óseas, listas para ser implantadas en el cuerpo del paciente“, según afirma la empresa.

Es importante destacar el hecho que, al usar propias células del paciente, había pocas posibilidades de que se produjera una reacción inmune peligrosa por parte del paciente después del injerto. “Después del trasplante, las partículas de hueso se consolidan como tejido óseo y autólogo capaz de curar el hueso lesionado”, informa la compañía. Sin embargo, todavía no está claro cómo de exitosa ha sido la regeneración.

Según informó Reuters en 2016, la misma empresa cultivó un injerto de hueso semilíquido en un laboratorio y lo inyectó en la mandíbula de 11 pacientes. Durante este ensayo clínico en fase inicial, que nuevamente utilizó las células grasas de los pacientes, el material se fusionó con el hueso restante y completó la mandíbula.

Como señala Wired, las células madre, en un gel de colágeno, son estimuladas por vibraciones y producen una “masilla” de hueso mineralizado que puede servir como base para un injerto óseo. La terapia génica también se ha utilizado antes para convertir las células musculares y adiposas en hueso y cartílago.

Fuente Times of Israel Bonus BioGroup
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