En el razonamiento del mundo antiguo se sostenía que la Tierra era plana, y a la gente que decía lo contrario se le consideraba loca. Los filósofos hindúes, por ejemplo,  la imaginan apoyada sobre cuatro pilares que a su vez estaban sobre cuatro elefantes y éstos sobre una tortuga gigante que nadaba en un océano enorme. La Tierra debía estar sujeta sobre algo, pensaban, para que el orbe celeste no se cayera sobre ella. Y de ahí surgió la tortuga.