Identifican una proteína clave a la hora de producir recuerdos

Un grupo de científicos ha descubierto que una proteína misteriosa que se une al ARN juega un papel importante en la formación de recuerdos en ratas. Esta es la primera vez que un factor molecular específico se ha relacionado con la plasticidad sináptica y el aprendizaje, abriendo un gran potencial a la hora de seguir estudiando esta vía.

Los expertos suprimieron la síntesis de una proteína llamada Staufen homolog 2 (Stau2) en ratas y descubrieron que esto ralentizaba su capacidad de aprendizaje: las ratas con niveles más bajos de proteína tenían un deterioro más significativo de la memoria en comparación con ratas que tenían niveles normales.

Cada vez que aprendemos algo nuevo, la estructura cerebral cambia sutilmente para almacenar esta nueva información, hecho que se llama plasticidad sináptica. Las alteraciones moleculares a largo plazo de este cambio están codificadas en moléculas ARN mensajero (ARNm), que luego viajan al sitio y programan las proteínas específicas que ayudan a almacenar la nueva información.

En un estudio, el neurocientífico Michael Kiebler, de la Universidad Ludwig-Maximilian, de Munich, mostró que Stau2 es la proteína que ayuda a dirigir el ARNm hacia las sinapsis neuronales, el punto de comunicación entre una neurona y otra, o entre una neurona y una célula diana. Pero el papel que jugaba en el proceso de aprendizaje y formación de la memoria todavía no se entendía del todo.

Así que Michael y sus compañeros de la Universidad de Manheim, en Alemania, y la Universidad de Sevilla han entrenado ratas con un déficit de Stau2 para observar, en acción, el efecto que tendría en su capacidad de aprendizaje. “Esto nos ha permitido, por primera vez, vincular un factor molecular específico, la proteína ARN Stau2, con la plasticidad sináptica y el aprendizaje“, afirma el autor.

Los investigadores señalan que necesitarán más investigaciones para determinar el papel que desempaña Stau2 en diferentes fases del aprendizaje y la memoria.

 

Fuente Science Alert
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