La tuberculosis aún mata gente

Existen desde hace décadas una vacuna y un tratamiento eficaces. Aun así, la tuberculosis aún mata gente. Es la principal causa de muerte por un patógeno infeccioso en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud, y figura entre las diez causas de mortalidad más altas del planeta.

Durante siglos la enfermedad se llamó «consunción» o «tisis» y se romantizó como una muerte espiritual: acabó con Madame de Pompadour, Simón Bolívar, las hermanas Brontë y Chopin. Ese mito cayó en 1882, cuando el médico Robert Koch demostró que se trataba de una bacteria altamente contagiosa, la Mycobacterium tuberculosis. Estaba ligada a la miseria y no al genio artístico.

La tuberculosis aún mata gente, pese a que hay vacuna hace décadas.
La tuberculosis aún mata gente, pese a que hay vacuna hace décadas.

Vacuna con límites

La primera vacuna llegó en 1921, tras más de una década de trabajo de los científicos franceses Albert Calmette y Camille Guérin. La BCG protege muy bien a los recién nacidos, para quienes la enfermedad era antes una sentencia casi segura. Pero su efecto se desvanece con los años. «El número de casos de tuberculosis que seguimos registrando cada año demuestra claramente que la vacuna no es realmente eficaz para prevenir la enfermedad a largo plazo», explicó Maximiliano Gutiérrez, del Francis Crick Institute de Londres.

El primer antibiótico eficaz, la estreptomicina, apareció en 1943, pero las resistencias obligaron a combinar varios fármacos. Hoy el tratamiento dura unos seis meses y exige al menos tres antibióticos distintos. «Queremos saber por qué hacen falta al menos tres antibióticos diferentes y seis meses de tratamiento para curar a una persona», cuenta Gutiérrez. Su laboratorio investiga la bacteria a fondo.

En cierta época se romantizaba la enfermedad.
En cierta época se romantizaba la enfermedad.

Bacteria escurridiza

La Mycobacterium tuberculosis crece muy despacio, lo que ralentiza también la investigación. Además, sobrevive escondida justo dentro de los macrófagos, las células que deberían destruirla. Se calcula que una de cada cuatro personas en el mundo la lleva de forma latente, sin desarrollar la enfermedad activa.

América Latina no registra las tasas más altas del mundo, pero va a contramano de la tendencia global. Entre 2015 y 2024, la incidencia subió un 13% en la región, mientras caía un 12,3% a escala mundial. El hacinamiento, la pobreza y las migraciones explican buena parte de ese retroceso. «El acceso a antibióticos y a la atención sanitaria vinculada a la pobreza es uno de los principales obstáculos que tenemos», subraya Gutiérrez. Por eso, aunque exista ciencia suficiente, la tuberculosis aún mata gente, y la solución definitiva pasa más por la desigualdad que por el laboratorio.

Fuente Por qué la tuberculosis sigue matando a tanta gente si hay una cura y una vacuna desde hace décadas
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