Llegan los gatos-lobos

Se llaman Lykoi, gato-lobo en griego, y han aparecido tras una mutación genética natural a partir de dos camadas diferentes de gato esfinge. 

A pesar de su  espeluznante apariencia, los Lykoi no difieren mucho de un gato doméstico normal, juguetean, son traviesos, y también cariñosos. Lo que sí han advertido sus criadores es un comportamiento que definen como «canino», y es que estos peculiares gatos tienen instinto cazador propio de los animales salvajes, y se muestran “cautelosos con los extraños, pero rápidamente se vuelven amables”.

Asimismo, según pruebas realizadas por la Universidad de Tennessee, esta raza de gatos no padece ningún tipo de enfermedad o desequilibrio y por lo tanto se abre la veda para el negocio de los criadores de estos animales.

Los gatos esfinje son los felinos cuya característica principal es la ausencia de pelaje. Aparecieron en Canadá en la década de los 60 con motivo de otra mutación genética. Son muy sociables, afectuosos y muy dependientes de sus dueños.

Actualmente hay siete criadores de Lykoi registrados en todo el mundo, con un total de 14 camadas de gatos provenientes de la primera camada.

 

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