Encuentran agujas de acupuntura incrustadas en la columna de una mujer durante más de 30 años

Una mujer de 94 años de edad y de origen coreano fue al médico aquejada de un dolor generalizado, pero no pudo identificar qué ocurría. Tenía síntomas al de una infección de orina y los músculos que rodeaban su columna vertebral y los de su cadera estaban insensibilizados. Para descartar cualquier fractura, ya que se había caído, los médicos le mandaron hacer radiografías de pecho, cadera y columna.

Una vez obtuvieron los resultados, los rayos X mostraron «densidades similares a filamentos» que rodeaban su columna vertebral, un hallazgo bastante anormal. Naturalmente, los médicos solicitaron una tomografía computarizada más detallada del tórax de la señora: tenía varias agujas en sus músculos paraespinales, aquellos que rodean la columna vertebral.

Hace unos meses, la mujer fue diagnosticada con demencia; pero sus cuidadores pudieron confirmar que había visitado a un acupunturista tradicional Hari coreano en Canadá, hace unos 30 años. Originaria de Japón y Corea, esta rara forma de acupuntura practica la retención intencional de agujas de acupuntura en la capa más interna de la piel de un paciente, conocida como tejido subcutáneo, para brindar un alivio continuo del dolor. Por otro lado, la acupuntura tradicional administra agujas temporales que miden alrededor de un milímetro de diámetro y de 10 a 15 milímetros de longitud a las capas más externas de la piel para disipar el dolor de una manera similar.

En el momento del procedimiento, las agujas de oro, usadas a modo de representación de la riqueza coreana, se colocaban permanentemente a lo largo de la espalda y de la cadera para aliviar el dolor musculoesquelético.

Como señalan los médicos, esto puede «conducir posteriormente a resultados alarmantes» más adelante. La ciencia no es concluyente en cuanto a si la acupuntura Hari funciona o no, pero no es el primer caso de agujas que van de los tejidos subcutáneos a los órganos intraabdominales. En un caso en concreto, las radiografías mostraron agujas implantadas permanentemente en el pecho de una mujer de 68 años. Otro caso similar ocurrió en una víctima de un accidente de tráfico, que de manera similar, tenía agujas incrustadas en el cuello, el pecho, el abdomen y la pelvis.

«Por lo que sabemos, este caso detalla el caso más longevo de agujas de acupuntura retenidas antes de una detección clínica o radiográfica», afirman los autores del descubrimiento en BMJ Case Reports. «Afortunadamente, la paciente no ha sufrido ninguna consecuencia adversa».

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