Literatura predictiva: El yate Mignorette

Una novela que presenta detalles de una situación cuarenta y seis años antes de que suceda.

Naufragio       Estamos acostumbrados a escribir en el teléfono móvil y que éste complete nuestras palabras. Igualmente leemos sin mayor sorpresa horóscopos, predicciones meteorológicas y textos proféticos. Incluso entendemos que dentro de esta corriente predictiva debemos incluir la ciencia ficción, aunque de manera inmediata intuimos que hay variaciones ante cada tipo de escrito.

En efecto, el llamado “texto predictivo” de la tecnología móvil es un proceso mediante el cual se “dota” al teléfono inteligente con la capacidad de anticipar aquello que podemos escribir, como mecanismo de minimizar el tiempo de uso. Por otra parte, los escritos de carácter profético generalmente están asociados a aspectos religiosos. Los horóscopos obedecen a aceptaciones generalizadas sobre la influencia de la posición de los astros en lo que ocurrirá a cada persona. Y la llamada literatura de ciencia ficción, o relatos de anticipación, se sustenta en la ciencia para presentar situaciones ideadas por el autor y que generalmente ocurren en un tiempo futuro.

Los escritos previamente nombrados tiene en común el hecho de que de alguna manera sustentan sus afirmaciones en determinados criterios, como en el caso de los reportes meteorológicos o en las predicciones que adelantan los estudios bursátiles. Sin embargo, existen casos en la literatura en los cuales se dan coincidencias que no parecen obedecer a ningún criterio científico, como la que veremos en el ejemplo siguiente.

El 5 de julio de 1884 el yate británico Mignorette navegaba rumbo a Australia. Sufrió un naufragio, y sus cuatro tripulantes (el capitán Tom Dudle, Edwin Stephens, Edmund Brooks y Richard Parker) sobrevivieron en un bote durante más de tres semanas. En los primeros días se alimentaron de una tortuga, pero al acabárseles los recursos tuvieron que subsistir tomando su propia orina y alimentándose de los restos de Richard Parker, a quien mataron Stephens y Brooks, aprovechando que Parker había enfermado al tomar agua de mar. Una vez rescatados y de regreso en Gran Bretaña, fueron juzgados porque Parker fue muerto sin mediar un sorteo, como estipulaban las leyes marinas. Fueron hallados culpables y sentenciados a muerte, pena que se conmutó por seis meses en prisión.

Lo sucedido sentó jurisprudencia. Pero algo relacionado con la historia es que en 1838, cuarenta y seis años antes del evento, el escritor Edgar Allan Poe escribió una novela denominada “Las aventuras de Arthur Gordon Pym”, donde una de las muchas cosas que le suceden a Pym es la del naufragio de su embarcación, lo que motiva que los cuatro marineros sobrevivientes y que utilizan un bote de salvamento, deben decidir quién debe morir para servir de alimento a sus compañeros y garantizar su supervivencia. En la novela de Poe se realiza un sorteo, y la suerte recae sobre un marinero de nombre Richard Parker.

Un caso similar es el de la novela “Futilidad”, escrita por el norteamericano Morgan Andrew Robertson y publicada en 1989. El autor escribe sobre un buque de nombre “Titán”, y su novela guarda un gran grupo de similitudes con el naufragio del Titanic, ocurrido 17 años después de la publicación de Futilidad. Dentro de estas similitudes podemos mencionar que ambos eran barcos de pasajeros construidos como los más grandes de su momento, y calificados de indestructibles; Ambos tenían capacidad para unas 3000 personas; su potencia era superior a los 40000 HP, tenían tres hélices, y poseían pocos botes salvavidas; el naufragio se origina por un choque contra un Iceberg en la noche, y aproximadamente a la misma distancia; en ambos casos muere un gran grupo de pasajeros, y la orquesta continúa tocando como un fondo musical de la tragedia.

¿Coincidencias, conocimiento, sagacidad, precognición o inducción? En el caso de Robertson puede aducirse que, con las capacidades y el conocimiento del mundo marino, el autor pudo haber anticipado diversas situaciones y las volcó en la literatura creativa, en lugar de hacerlo con un ensayo o con un texto orientado a la ciencia ficción. Puede alegarse que el escrito de Edgar Allan Poe refleja simple coincidencia. Incluso puede considerarse que un “conocimiento global unificado”, común a toda una sociedad, induzca a que sea factible que determinados escritos puedan llegar a hacerse realidad. En cualquier caso, es interesante meditar sobre este tipo de coincidencias de la literatura, y verificar si, como es costumbre decir, la realidad supera a la ficción.

 

Miguel Humberto Hurtado
miguelhur@gmail.com

Fuente http://cinicosdesinope.com/insolito/pred...
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