El meteorito que impactó sobre Ann Hodges

Hay que tener mala suerte para que uno le caiga un rayo. Pero aun eso es mucho más probable que el hecho de ser impactado por un meteorito. En realidad, no ha pasado más que una sola vez (que se tenga registrado).  El meteorito que impactó sobre Ann Hodges le causó una herida leve, pero lo que vino luego le ocasionó otros malestares.

Ann Hodges y los agentes que investigaron el ataque del meteorito intruso.
Ann Hodges y los agentes que investigaron el ataque del meteorito intruso.
Un doloroso despertar

El 30 de noviembre de 1957 Ann Hodges dormía la siesta en un sofá. Se despertó sobresaltada en su casa de Sylacauga, en el estado de Alabama. Algo le había golpeado fuertemente en el costado. Al principio, ella y su madre pensaron que la chimenea se había derrumbado. Todo estaba lleno de una especie de hollín o polvo gris. Después de la confusión inicial, Ann miró al techo.

Había un gran agujero.

Por allí cayó una extraña roca que había rebotado en una radio para acabar impactando finalmente en su cadera. En ese momento, Ann no sabía que era la primera persona herida por un meteorito de la que se tenga constancia.

El extraño objeto pesaba casi 4 kilos. Era una parte de un meteorito más grande que se había dividido en dos, cayendo la parte restante en una granja cercana. Las autoridades le dijeron a Ann que existía una probabilidad entre 1,6 millones de que a alguien le cayese un meteorito. «Había más oportunidades de haber sido golpeado por un rayo, un huracán o un tornado que por esto». Lo explica el astrónomo Michael Reynolds, del Florida State Collage.

Ann Hodges y la herida del meteorito
El meteorito que impactó sobre Ann Hodges

A una velocidad de unos 200 kilómetros por hora, minutos antes de impactar contra el costado de Ann -quien contaba con 31 años en ese momento-, sus vecinos pudieron ver «una luz rojiza brillante». Cruzaba el cielo como «una vela detrás de humo». Otros aseguraron haber visto «una bola de fuego describiendo un arco gigantesco». Incluso hubo quien pensó que se trataba de un avión cayendo en picado. Fue bautizado oficialmente como el meteorito Sylacauga, pero coloquialmente se le conoce como la roca de Hodges.

«Hoy tuvimos un poco de emoción por aquí», dijo Ann Hodges a Associated Press. De hecho, la emoción la llevó a su hospitalización al día siguiente. «No he podido dormir desde que me golpearon», aseveró a los periodistas. La voz se corrió por todo el mundo. Un mundo inmerso en la Guerra Fría, el pánico hacia una guerra nuclear y el auge de los temas sobre platillos volantes y extraterrestres. Por ello los rumores se dispararon cuando las Fuerzas Aéreas tomaron la custodia del objeto espacial. Prometieron devolvérselo a Hodges una vez que estudiaran sus características.

Los expertos enseguida catalogaron el cuerpo como un meteorito. Sin embargo, hubo una gran polémica por la posesión de la roca. Los Hodges estaban de alquiler y su casera, Birdie Guy, reclamó su pertenencia. Al final todo se resolvió en los tribunales: Guy obtuvo 500 dólares por daños y perjuicios, pero Ann consiguió quedarse con «su agresor». Después, el marido de Ann intentó vender la roca sin éxito, por lo que al final fue utilizada como un pisapapeles para acabar siendo donada más tarde al Museo de Historia Natural de Alabama.

El meteorito viajó miles de kilómetros hasta caer sobre Anne Hodges.
El meteorito viajó millones de kilómetros hasta caer sobre Anne Hodges.
El otro fragmento y el negocio del meteorito

La historia del otro fragmento del meteorito que impactó sobre Ann Hodges fue muy diferente. Un granjero llamado Julius Kempis McKinney conducía un carro tirado por mulas cuando encontró una roca negra en su camino. La apartó y continuó su camino. Al llegar a casa, se enteró por la radio de la historia de su vecina Ann Hodges, por lo que decidió ir corriendo a buscar el extraño objeto con el que se había topado unas horas antes. Avispado, Julius contactó con un abogado para que le ayudara a vender la piedra, con el que comrpó una casa y un coche. Unos meses después, el meteorito fue también donado al Museo Nacional de Historia Natural, el Smithsonian.

La historia de la roca no terminó ahí: hace dos años, la casa de subastas Christie’s vendió otra pieza del mismo meteorito en 2017 por 7.500 dolares (6.700 euros), mucho más caro que el oro.

En cuanto a Ann Hodges, se convirtió en un personaje famoso e incluso su historia fue portada de la revista Life en diciembre de 1954. Aunque Ann se recuperó del hematoma, la fama desencadenó diversos problemas mentales que le provocaron diferentes patologías y que fueron el desencadenante de su divorcio una década después. La vida de la recién convertida en celebridad no fue muy larga: murió en un psquiátrico a lAlabamaAlabamaos 52 años debido a una insuficiencia renal.

Un meteorito viajando hacia Ann Hodges

«Todo el tiempo llegan meteoritos a la Tierra. El 99% provienen del cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter», explica para el portal del Museo Smithsonian Cari Corrigan, geóloga investigadora del Museo de Historia Natural. «Creemos que gran parte de ese material es realmente similar al material del que se formó la Tierra». El pedazo de Ann que tienen en el Smithsonian ha sido identificado como una condrita, un tipo que contiene más hierro y níquel que otras muestras y se estima que tiene más de 4.500 millones de años. «Estas rocas, que nunca se han derretido, se encuentran entre los restos más puros y primitivos del desarrollo temprano del Sistema Solar», afirma.

Un trozo puro llegado del espacio. Y una persona entre miles de millones para recibirlo.

Fuente Ann Hodges, la única persona herida por un meteorito
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