La vocalización secreta de las aves
Señal de alerta universal
Sucede en aves separadas por grandes distancias geográficas y millones de años de evolución. Comparten una señal vocal aprendida similar para identificar enemigos parásitos cerca de sus nidos. La vocalización secreta de las aves es el primer ejemplo conocido de su tipo. Es una vocalización animal aprendida a partir de una respuesta innata compartida por múltiples especies.
La investigación está en Nature Ecology and Evolution. Describe cómo la selección natural influye en los sistemas de comunicación vocal. El estudio es de la Universidad de Cornell y la Estación Biológica de Doñana.

Aprendiendo por transmisión social
El parasitismo de cría se produce cuando aves, como los cucos, ponen sus huevos en nidos de otras especies. Obligan al hospedador a criar a sus crías. A menudo a expensas de sus propias crías. Por eso, resulta ventajoso para la especie hospedadora identificar y tratar de evitar que los parásitos del nido pongan huevos.
Se estudió la vocalización secreta de las aves en más de 20 especies diferentes de aves en cuatro continentes. Producen vocalizaciones de «gimoteo» casi idénticas al detectar un ave parásita en su territorio.
Cuando un ave oye el llamado de advertencia, instintivamente sale a investigar. Así las aves comienzan a absorber las señales que las rodean, lo se denomina transmisión social. «Cuando las aves absorben las pistas que las rodean, aprenden cuándo producir el sonido en el futuro», afirman.
«Este llamado es un punto intermedio. Está entre las vocalizaciones instintivas de los animales y las unidades vocales completamente aprendidas. Como las palabras humanas», añaden.

Lenguaje del mundo
Dichas especies viven en zonas con complejas redes de interacciones entre los parásitos de cría y sus hospedadores. «Las aves colaboran para ahuyentar a los parásitos. Así que comunicar cómo y cuándo cooperar es fundamental. Este llamado está apareciendo en zonas del mundo donde las especies se ven más afectadas por el parasitismo de cría», explican. «La evolución del llamado quejumbroso está afectando los patrones de comportamiento cooperativo entre aves de todo el mundo».
«Es como ver cómo la evolución puede permitir a las especies otorgar significados aprendidos a los sonidos». Los hallazgos desafían las suposiciones arraigadas sobre la clara división entre los sistemas de comunicación animal y el lenguaje humano. Los autores sugieren que los sistemas de comunicación aprendidos, como el lenguaje humano, podrían haber evolucionado mediante la integración gradual de elementos instintivos y aprendidos.