La movilidad tras la pandemia, mejor en bici

bici

Dentro de un contexto de pandemia mundial que, obviamente, no puede gustar a nadie, quizá el medio ambiente haya sido uno de los grandes beneficiarios. Durante el confinamiento que muchos países han tenido que realizar, se ha observado el brusco descenso de las emisiones contaminantes. De la noche a la mañana, las fábricas cerraron o pasaron a producir a medio gas, el turismo se paró y la movilidad quedó prácticamente paralizada. Sin humos de la industria, de los coches o de los aviones, nuestra atmósfera mejoró.

La cuestión es si, superado el pico de la pandemia, algunas de esas prácticas pueden mantenerse en beneficio de todos. Y no hay duda de que uno de los grandes interrogantes sobre el regreso a la normalidad es el papel que tendrán los medios de transporte. De momento, las autoridades han sido reticentes a que el transporte público opere con normalidad, y han limitado hasta ahora su aforo máximo, con el fin de reducir los riesgos de contagio. Es previsible que estas reticencias existan también en los propios ciudadanos, y que en los próximos meses se incremente el uso del transporte privado.

El coronavirus va a modificar nuestros hábitos, y este podría ser un buen momento para sumar usuarios de bicicleta. Si se trata de mantener la distancia de seguridad, nada mejor que desplazarse sobre pedales y evitar el transporte colectivo. La bicicleta es el medio de transporte que garantiza esa distancia, a la vez que evita las emisiones contaminantes y el colapso de las ciudades que podría provocar un uso masivo de los vehículos privados a motor.

Operario en Berlín – Foto BZ-Berlin/H. Bolivar
Más carriles bici

Por eso, muchas instituciones y organismos públicos están tratando de fomentar el uso de la bicicleta. Berlín, Ciudad de México o Bogotá han creado carriles bici temporales durante la pandemia.

Anne Hidalgo, la alcaldesa de París, fue tajante cuando le preguntaron sobre cómo sería la ciudad después de esta pandemia. Volver a una ciudad dominada por automóviles «está fuera de la discusión», dijo, y añadió: «Es imposible que nos dejemos invadir por los automóviles y por la contaminación». Después, explicó la alternativa que proponía: reservar las principales arterias de la ciudad para los ciclistas y peatonalizar una treintena de calles. Se trata literalmente de restar espacio al coche para dárselo a las bicicletas: hasta cincuenta kilómetros de calzada para coches.

También Lisboa quiere dar más asfalto a los ciclistas. Aprovechando la desescalada, la capital de Portugal pretende habilitar 56 kilómetros más para su red de carril bici entre julio y septiembre, a los que sumaría otros 40 en 2021. Para facilitar la compatibilidad con el coche, estos tendrían limitada la velocidad máxima a 30 kilómetros por hora en toda la ciudad. La ciudad también prevé eliminar plazas de aparcamiento de coche y sustituirlas por aparcamientos para bicis.

Berlín – Foto: Bezirksamt Friedrichshain-Kreuzberg

El ayuntamiento también ha creado un fondo para la movilidad dotado con tres millones de euros. Su objetivo es incentivar la compra de bicicletas, creando tres tipos de ayudas: una de cien euros para subvencionar la compra de bicicletas tradicionales, otra de 350 euros indicada para abaratar el coste de las eléctricas y otra de 500 euros destinada a promover el uso de las bicicletas de carga.

A pesar de la falta de medidas concretas, los usuarios del servicio público de bicicletas han aumentado un 50% en Madrid, cuyo alcalde, José Luis Martínez-Almeida, admitió que la bicicleta podía jugar un «papel fundamental» en la nueva movilidad. También Barcelona recomienda el uso de la bicicleta.

Francia: bonos para reparaciones de bicicleta

A estas iniciativas municipales se suman otras de carácter regional o incluso nacional. Francia entrega una ayuda de 50 euros a cada persona que quiera reparar su bicicleta. El plan se llama coup de pouce velo (traducido, «empujón a la bici»). Hay incluso una plataforma específica con todos los talleres de reparación y las empresas y entidades colaboradoras.

Bogotá – Foto: El Espectador

La respuesta ha sido masiva: los talleres están saturados y arreglan unas 9.000 bicis cada día, según ha declarado Olivier Schneider, presidente de la Federación de los Usuarios de Bicicleta. Tal ha sido el éxito, que las autoridades ya han anunciado que creará una academia para formar 250 en el próximo mes y después, 500 al año. Además, el país galo pretende utilizar unos 60 millones para todas las iniciativas relacionadas con el fomento del uso de la bicicleta y ha encargado un ambicioso plan al ecologista Pierre Serne, antiguo responsable de transporte de París y presidente del Club de ciudades y territorios adaptados a bicicletas.

En España, Teresa Ribera, ministra para la Transición Ecológica, alabó las medidas de estímulo anunciadas por Francia a mediados de abril, y anunció que había dado instrucciones para estudiar medidas similares en nuestro país. «Me parece una idea buenísima y una gran oportunidad en el marco de una movilidad distinta», dijo, según recogió El País. Sin embargo, desde entonces no se ha sabido nada más.

Fuente Distrito anuncia ciclovías temporales en Bogotá por COVID - 19
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