La moda de los «selfies» dispara la demanda de cirugía plástica

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Un selfie en el espejo

La moda de los selfies, autorretratos que se publican en línea en las redes sociales, está rebasando todas las fronteras y se ha convertido en una adicción para muchos. Millones de personas a diario invaden el mundo virtual con interminables fotos tomadas a sí mismos. Los medios publican numerosas recomendaciones sobre cómo salir mejor en este tipo de instantáneas. Los ideales de belleza se imponen en una sociedad de consumo y son reproducidos por los grandes medios de comunicación. Es el ‘boom’ de la estética, que parece haber llegado para quedarse.

El narcisismo y la obsesión por triunfar en las redes sociales está llevando cada vez a más gente al quirófano:  Para salir bien en los selfies, muchos recurren a la cirugía plástica, lo que está incrementando ostensiblemente los ingresos de los especialistas.
Según la Academia Norteamericana de Cirugía Plástica y Reconstructiva, que realizó un estudio en el que participaron unas 2.700 clínicas asociadas, uno de cada tres centros notó un aumento en las operaciones debido a la actitud de los pacientes respecto a su imagen.

Sam Rizk, cirujano estadounidense y experto en rinoplastia, se sorprende por la cantidad de extrañas situaciones a las que se enfrenta habitualmente. «Entran con sus iPhones y enseñan sus fotos diciendo ‘mi nariz es demasiado grande, mis ojos están caídos, tengo la boca torcida, los dientes están en mal estado, mi cara está mal'», relata el médico explicando que los ‘selfies’ se toman a una distancia muy corta de un modo que la luz distorsiona la cara

Generalmente estos autoretratos se hacen por diversión, para hacer llegar un mensaje muy concreto a una persona determinada o simplemente para compartir momentos con otras personas. Pero también hay casos en los que lo único que se busca con un selfie es presumir de un estado o acción concreta ante los demás. Esas personas que se hacen muchas autofotos para presumir delante de su entorno buscan, en la mayoría de los casos, subir una autoestima que no pasa por sus mejores momentos. Una baja autoestima conlleva a su vez, un descontento con la apariencia física propia, lo que se ha traducido en un aumento de la demanda de la cirugía plástica.

Fuente http://www.lacapital.com.ar/informacion-...
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