El toro y el rojo: un dato curioso de la tradición del toreo.

toreo

Más de un país hispanoparlante, principalmente México y España, cuenta con la antigua tradición de practicar deportes con los toros, como el toreo. En la actualidad más que nunca estas prácticas son sumamente cuestionadas, en primer lugar por asociaciones defensoras de animales y en segundo por diferentes culturas que no logran vincular prácticas recreativas con mortificación animal. El dato curioso, fuertemente vinculado al maltrato, es que generalmente se busca estimularlos con colores rojos, pero aparentemente, este color no produce nada en el mamífero.

Existen dos teorías al respecto: la primera propone que el animal no tiene la capacidad de distinguir valores cromáticos más que blanco, negro y una escueta escala de grises (muy similar a la de la mayoría de los mamíferos). La segunda teoría plantea que este animal cuenta con la capacidad de diferenciar los colores con una longitud de onda de entre 500nm a 700nm, es decir colores como verde, amarillo y rojo. Sin embargo, postulan que a pesar de poder distinguir colores, entre ellos el rojo, no recibe ningún tipo de estímulo por parte del tono, sino que el estímulo vendría de la mano del movimiento de la bandera.

¿Por qué entonces está establecido el uso del colorado para banderear al toro? La hipótesis más certera postula que utilizando este color en la bandera,  logra camuflarse la sangre del animal al finalizar la actividad, haciéndolo parecer así un deporte menor cruel y sangriento. Suena fuerte, pero es realidad, esto sucede porque la tradición muchas veces logra naturalizar conductas que de otra manera serían inaceptables.

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