La ciencia analiza el vuelo de los animales
Un estudio internacional con participación del CSIC ha demostrado que volar es la forma más eficiente de desplazamiento entre los vertebrados. La ciencia analiza el vuelo de los animales desde hace años, pero esta investigación desafía la creencia clásica de que nadar era el movimiento más eficiente. El trabajo, publicado en la revista Science, incorpora por primera vez el papel de la atmósfera como fuente de energía para las aves.
Lo dirigen el Instituto Max Planck de Comportamiento Animal y la Universidad de Swansea, con 68 investigadores de todo el mundo. También participan la Estación Biológica de Doñana del CSIC, la Universidad Miguel Hernández y la Universidad de Granada.

Diecisiete años de seguimiento
El equipo combinó 17 años de datos de GPS y acelerómetros de 850 aves y murciélagos de 38 especies. Analizaron 1,4 millones de localizaciones y cerca de 195.000 segmentos de vuelo. A esos registros sumaron cuatro años de datos de radar sobre pequeñas aves migradoras.
Los investigadores cruzaron esta información con datos atmosféricos, como vientos y corrientes ascendentes, para calcular el coste energético real del vuelo. Así distinguieron dos estrategias: depender del aleteo o aprovechar las corrientes para planear. Entre las planeadoras, el tamaño importa: cuanto mayor es el ave, menos necesita batir las alas.

El ahorro del cóndor
«Aves planeadoras, como el cóndor andino, aprovechan las corrientes ascendentes y apenas baten las alas. Logran costes de transporte hasta un 79% menores que aves de masa similar que vuelan mediante aleteo continuo, como el cisne trompetero», explica José Antonio Donázar, investigador del CSIC en la Estación Biológica de Doñana. Los buitres analizados batieron las alas solo entre el 0,1% y el 7% del tiempo, durante 128.000 días de vuelo acumulados.
Las aves que dependen del aleteo gastan más energía, pero se adaptan mejor a condiciones variables. Los resultados ofrecen una herramienta clave para la conservación. «Cambios en los patrones de viento y de térmicas asociados al cambio climático podrían modificar las rutas migratorias y las distribuciones geográficas de muchas especies voladoras», explica Julio Blas, también investigador del CSIC. Así, la ciencia analiza el vuelo de los animales para anticipar cómo cambiará la movilidad animal en un planeta cada vez más cálido.