La extraña conducta de las guacamayas

Las guacamayas rojas dejan morir de hambre a sus crías más jóvenes, a propósito. La extraña conducta de las guacamayas, documentada desde 2007 con cámaras instaladas en nidos silvestres, condena casi siempre a la tercera y cuarta cría de cada nidada, y hasta a un 25% de las segundas.

Gabriela Vigo-Trauco, científica peruana de la Universidad Texas A&M, lleva más de dos décadas estudiando a estas aves en la Reserva Nacional de Tambopata, en la Amazonía peruana. «Los padres, y en particular la madre, dejaban de lado al más pequeño. El polluelo pasa frío y grita; cuando llega el padre, alimenta a la madre y a las primeras crías, pero deja al tercero gritando», explica.

La extraña conducta de las guacamayas con sus crías está bajo la lupa
La extraña conducta de las guacamayas con sus crías está bajo la lupa

Padres que deben elegir

Según Vigo-Trauco, a los padres les resulta muy difícil atender crías en etapas de desarrollo distintas: hasta una diferencia de cuatro o cinco días al nacer exige regímenes de alimentación y temperaturas de nido muy distintos. Si intentan alimentar a todos por igual, corren el riesgo de que ninguno sobreviva, así que terminan descuidando al más pequeño.

Para las poblaciones sanas de la Amazonía peruana, esa pérdida pesa poco. Pero en países donde cada ave cuenta, como Guatemala o México, la muerte de unos pocos polluelos puede ser un desastre para la especie, amenazada por la caza furtiva y la tala.

Se piensa que es una estrategia de supervivencia
Se piensa que es una estrategia de supervivencia

Padres adoptivos silvestres

Desde 2017, el equipo de Vigo-Trauco rescata a los polluelos condenados, los alimenta a mano unas semanas y después busca una pareja silvestre que los adopte. Así salvó al polluelo Parker, criado por sus padres adoptivos hasta que pudo volar, y a otros 25 ejemplares entre 2017 y 2019.

Desde 2020, el equipo prueba además una variante más barata: trasladar los polluelos de un nido a otro apenas nacen, sin pasar por la crianza a mano. «Es gratificante ver que nuestra población, relativamente más sana, nos permitió convertirnos en una fuente de conocimiento para otros», dice Vigo-Trauco. La extraña conducta de las guacamayas ya no es solo un misterio biológico: es también, gracias a ella, una oportunidad de rescate.

Fuente Por qué las guacamayas rojas dejan morir a sus crías y cómo una científica peruana intenta salvarlas
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