La extraña estrella muerta
Posee una onda de choque
El gas y el polvo que fluyen de las estrellas, a veces, chocan con el entorno de otra. Así crean una onda de choque. Pero deben reunir ciertas condiciones para que suceda. Por eso, a los astrónomos les intriga la extraña estrella muerta que tiene alrededor una hermosa onda de choque. No debería estar allí.
Este descubrimiento es enigmático e impresionante. Desafía nuestra comprensión de cómo interactúan con su entorno las estrellas muertas. «Es algo nunca visto antes y, más importante aún, totalmente inesperado». Lo declara Simone Scaringi, profesor de la Universidad de Durham (Reino Unido). «Nuestras observaciones revelan una potente emisión (outflow) que, según nuestra comprensión actual, no debería estar ahí».

Mil años de emisión
La estrella en cuestión está situada a 730 años luz. Al igual que el Sol y otras estrellas, gira alrededor del centro de nuestra galaxia. Mientras se mueve, interactúa con el gas que permea el espacio que hay entre las estrellas. Crea un tipo de onda de choque llamada onda de proa, «un arco curvo de material, similar a la onda que se forma delante de un barco», explican. La estrella es una enana blanca (el núcleo residual de una estrella moribunda de baja masa). Tiene una compañera similar al Sol orbitándola.
La forma y el tamaño de la onda de proa implican que la enana blanca ha estado expulsando un potente outflow durante al menos 1000 años. La comunidad científica no sabe exactamente cómo una estrella muerta sin disco puede impulsar una emisión tan duradera. Se sabe que esta enana blanca tiene un fuerte campo magnético, lo cual ha sido confirmado por los datos de MUSE. Este campo canaliza el material robado de la estrella compañera directamente hacia la enana blanca, sin formar un disco a su alrededor.

Motor secreto
«Nuestro hallazgo muestra que, incluso sin un disco, estos sistemas pueden generar potentes emisiones. Es un mecanismo que aún no entendemos. Este descubrimiento desafía la imagen estándar de cómo la materia se mueve e interactúa en estos sistemas extremos». Los resultados sugieren una fuente oculta de energía, probablemente el fuerte campo magnético. Aún no determinan cuál es ese ‘motor misterioso’, de la extraña estrella muerta. El enigma persiste, pero esperan respuestas de la observación de sistemas similares.