El Zika podría esconderse en los ojos y propagarse a través de las lágrimas

extra_large-1473243891-cover-image Un nuevo estudio ha revelado que el material del virus Zika se encuentra en cantidades significativas en las lágrimas de los ratones infectados, aumentando la posibilidad deque la enfermedad sea propagable a través de las lágrimas humanas. Aunque el virus plantea un mínimo riesgo neurológico en adultos, se sabe que causa un estado de inflamación en los ojos de los infectados, conocido como uveítits, que puede conducir a la ceguera si no se es tratado.

El estudio, publicado en la revista Cell Reports, señala que las lágrimas de los ratones afectados contenían material genético producido por el virus casi un mes después de que los sujetos se infectaran por primera vez. Todavía no se conoce con precisión cómo el virus originalmente llega ahí, ya sea mediante el cruce de la barrera sangre-retina que segrega al ojo desde el torrente sanguíneo, o a través del nervio óptico que conecta el cerebro y el ojo.

«Nuestro estudio sugiere que el ojo podría ser una «reserva» para el virus Zika»,a firma Michael Diamond, autor principal y distinguido profesor de medicina en la Escuela de Medicina de Washington University. «Debemos tener en cuenta si las personas con Zika tienen virus infecciosos en sus ojos y el tiempo que persiste».

El conocimiento de por cuánto tiempo actúan los ojos como un reservorio Zika es vital para la estimación de los posibles riesgos de transmisión. Al igual que con michus virus, el Zika está presente en los fluidos corporales (orina, sangre) de los que la han contraído.

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Curiosamente, persiste mucho más tiempo en el semen de los machos infectados (hasta 93 días después de la aparición de la enfermedad), lo que significa que incluso después de que los síntomas hayan desaparecido, algunos hombre todavía pueden ser infecciosos. Esto también hace que el Zika sea una enfermedad de transmisión sexual.

Como las muestras reales del virus en sí no fueron encontrados en las lágrimas 28 días después de la infección, parece demostrar que, por lo menos en los ratones, el virus no puede transmitirse de esta manera después de, por lo menos, cuatro semanas. Si el virus persiste tanto tiempo en las lágrimas humanas como lo hace en el semen, es actualmente un misterio.

 

«A pesar de que no hayamos encontrado el virus vivo en lágrimas de ratón, eso no quiere decir que no sea infeccioso en humanos», afirma Jonathan Miner, participante en el estudio. «Podría haber una ventana de tiempo cuando las lágrimas son altamente infecciosas, y la gente está en contacto con esas personas, siendo capaz de propagarse a través de ella».

 

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