Neosolteros, los solteros del siglo XXI

Cuántas veces hemos oído lo de te vas a quedar para vestir santos o lo de que se te pasa el arroz, muchas. Hace unos años el que una persona llegara a los 30 sin pareja, era marcado como solterón o solterona, aunque es cierto que siempre ha estado peor visto en el caso de la mujer.

De hecho, la soltería se veía con un paso intermedio hasta encontrar pareja y el cine ha hecho buena cuenta de ello: todos disfrutaban de la soltería a tope, algunos incluso se resistían a formalizar una pareja, pero al final el amor triunfaba y había boda. Esto se acabó. Ya estamos en el siglo XXI y estar soltero ya no es ningún trauma, todo lo contrario. Estos jóvenes viven solos porque quieren, son los denominados neosolteros.

El término neosoltero realmente no es tan nuevo. La primera en utilizarlo fue Carmen Alborch en su libro Sola: gozos y sombras de una manera de vivir (1999), que los definía como “profesionales muy cualificados, desenvueltos, competentes, seguros de sí mismos, con un alto nivel cultural que no tienen por referente social la pareja, (…) no renuncian a las comodidades y más bien las buscan y saben disfrutarlas, no quieren sufrir experiencias dolorosas en el terreno del amor, no es para ellos una prioridad la vida en pareja ni casarse y no les supone trauma la cama vacía, que consideran suficientemente compensada con el éxito profesional”.

Para estos solteros encontrar una pareja no es una prioridad. Algunos lo consideran egoísmo, otros, simplemente amor propio y valorarse a sí mismo, entendiendo que para ser feliz no se necesita una pareja, puesto que hay muchas más cosas.

La agencia Seis Grados, agencia especializada en encuentros inteligentes entre solteros, ha realizado un estudio en el que asegura que todos los neosolteros tienen características comunes:

–          Son hombres y mujeres de entre 28 y 60 años que apuestan por un modelo de vida donde prevalecen los valores individuales: profesionales exitosos, preocupados por el bienestar, la salud y la belleza.

–          Están más preocupados por viajar, consumir tecnología y salir a cenar con los amigos, que por planificar una familia.

–          Cuanto más tiempo pasan solos, se vuelven más exigentes para incluir otra persona en su vida.

–          Tienen relaciones esporádicas y total libertad sexual.

–          Hacen muchas actividades. Se inscriben a gimnasios, yoga, clases de cocina, cursos…

 

 

 

Fuente http://www.belelu.com/2014/01/neosoltero... http://voces.huffingtonpost.com/christop...
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