Las algas rojas invaden la Antártida
¿Cuál es el peligro?
Las floraciones (blooms) de algas rojas en la Antártida son mucho más extensas de lo previsto. Llegan a cubrir más del 10% del archipiélago de las Islas Shetland del Sur. Las algas rojas invaden la Antártida y esto signfica riesgo. Aceleran el deshielo al reducir la capacidad de la superficie para reflejar la radiación solar.
Las algas rojas son el nombre genérico que reciben ciertas especies de microalgas. Al crecer durante el verano austral (de diciembre a febrero), otorgan a la nieve un ligero color rojizo, dando lugar al fenómeno conocido como «nieve rosa».

Proliferación nociva
Un estudio analizó su crecimiento en las islas Shetland del Sur. Es un archipiélago antártico situado a unos 120 kilómetros del continente helado clave para la investigación polar española. Acoge las bases antárticas españolas Gabriel de Castilla (isla Decepción) y Juan Carlos I (isla Livingston).
Durante el verano austral, estas microalgas pueden ocupar entre el 3% y el 12% de cada isla. Es una superficie máxima de 176 kilómetros cuadrados, una extensión mucho mayor de la documentada hasta la fecha. Se registró el fenómeno tanto en glaciares como en nieves costeras y casquetes polares. Las algas rojas reducen la capacidad de la superficie para reflejar la radiación solar hasta en un 20%. Favorece la absorción de calor acelerando el deshielo de nieve y hielo. Y el aumento del deshielo crea condiciones aún más favorables para la proliferación de estas algas.
Las algas rojas invaden la Antártida y es algo que afecta a toda la región. El estudio comprueba y demuestra que «estas proliferaciones no son fenómenos locales aislados. Son procesos extendidos que podrían tener un impacto significativo en el balance energético y dinámicas de deshielo en las zonas costeras antárticas».

Afectando ecosistemas
El estudio también indica que los resultados del estudio aportan información clave para el seguimiento de la evolución de los ecosistemas polares. Sirve para comprender mejor el papel que juegan estos microorganismos en los procesos de deshielo y en la respuesta de la Antártida al calentamiento global.
Además, el trabajo sienta las bases para el desarrollo de sistemas de monitorización continua de estas algas mediante observación remota e inteligencia artificial. Es una herramienta clave para evaluar los impactos ecológicos del cambio climático en regiones polares especialmente vulnerables.