La escala que reemplaza a Richter
Terremotos
Cuando un terremoto se mide hoy en 7,7, el número no viene de la escala de Richter. Viene de la escala de magnitud de momento, la escala que reemplaza a Richter desde 1977 para los sismos de mayor tamaño. Su creador, el sismólogo japonés Hiroo Kanamori, es hoy profesor emérito de Caltech a sus 90 años. Dedicó buena parte de su carrera a un objetivo: reducir el sufrimiento que causan los terremotos.
La escala de Richter, diseñada en 1935 por Charles Richter y Beno Gutenberg, funcionaba bien para sismos de hasta magnitud 6,5 o 7. Pero fallaba en los terremotos más grandes. El instrumento que usaba Richter solo captaba bien las frecuencias altas, y en los sismos de gran magnitud son las frecuencias bajas las que realmente cuentan. El terremoto de 1960 en Valdivia, Chile, el más potente jamás registrado, solo pudo medirse correctamente con la escala que Kanamori diseñaría años después: magnitud 9,5.

Número realista
«Es importante que puede determinarse de manera rápida y precisa mediante la metodología más moderna», explicó Kanamori aobre su escala. Esta se basa en el «momento sísmico»: un cálculo que combina el tamaño de la ruptura en la falla, cuánto se desplazó el terreno y la rigidez de la roca que se rompió. A diferencia de Richter, no depende solo de lo que capta un aparato, sino de lo que realmente ocurrió bajo tierra.
Kanamori también ayudó a desarrollar, junto al sismólogo colombiano Luis Rivera, sistemas de alerta temprana que hoy funcionan en California, Japón y México. Esos sistemas distribuyen en segundos los primeros datos de un sismo, antes de que llegue la onda más fuerte. «La gente que está un poco alejada va a recibir la información antes de que llegue el terremoto», explica Rivera, colaborador cercano del científico japonés desde hace dos décadas.

Minimizar el sufrimiento
Predecir terremotos sigue siendo imposible, reconoce Kanamori, porque el proceso depende de demasiadas variables como para anticiparlo con certeza. Por eso insiste en otra estrategia: estudiar cada sismo a fondo, mejorar edificios e infraestructuras, y perfeccionar los sistemas de alerta y respuesta. «Mi verdadero deseo es minimizar todo lo posible el sufrimiento causado por terremotos», resume el sismólogo que le dio al mundo la escala que reemplaza a Richter.