La tripofobia o miedo a los agujeros podría tener una explicación evolutiva

3817348157_68ca5cedffA veces llamada fobia de patrón repitiente, la tripofobia es el miedo o repulsión causado por figuras geométricas muy juntas, especialmente hoyos y figuras geométricas muy pequeñas, como un hormiguero, las flor de loto, un panal de abejas… Estas formaciones resultan especialmente molestas cuando se trata de patrones asimétricos y/o de apariencia orgánica. En casos extremos, un simple altavoz, una naranja, incluso los macarrones (una pasta, fideos, etc) y quesos «suizos» pueden causar una gran sensación de ansiedad y nauseas.

El término tripofobia fue acuñado en 2005, como una combinación de «trypo» (puntazo, perforación o perforar agujeros) y «fobia», y el miedo al que hace referencia, según un nuevo estudio de la Universidad de Essex publicado en la revista Psychological Science, podría tener un origen evolutivo.

De acuerdo con Geoff Cole, experto en ciencias de la visión y coautor de la investigación, los patrones visuales que causan la tripofobia tienen mucho en común con las manchas que muestran en su piel varios animales venenosos, como el pulpo de anillos azules (uno de los animales más mortíferos del mundo), la cobra real (Ophiophagus hannah), diversas arañas o el escorpión muerte acechante (Leiurus quinquestriatus). En su trabajo concluye que este miedo podría por lo tanto, tener una explicación evolutiva, ya que los patrones que provocan rechazo instintivo en ciertas personas comparten rasgos visuales con ciertos animales que nuestros antepasados tuvieron que aprender a evitar para sobrevivir.

 

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No está listada en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, sin embargo miles de personas afirman tener miedo a objetos con agujeros pequeños aglomerados. De hecho, la fobia a los agujeros podría ser más frecuente de lo que imaginamos. En un estudio previo realizado a través de Internet, Geoff Cole y Arnold Wilkins (los primeros en investigarla científicamente) identificaron reacciones tripofóbicas en un 16% de los sujetos que participaron.

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