Vida en las lunas de Saturno
Dos estudios publicados el mismo día en Science Advances abren nuevas esperanzas sobre la vida en las lunas de Saturno. En concreto, sería en Encélado. El profesor Frank Postberg, de la Universidad Libre de Berlín, descubrió que resulta más fácil de lo creído analizar la composición del océano oculto bajo su corteza helada.
Bajo esa corteza helada existe un océano global de agua líquida y, más abajo, un núcleo rocoso. La actividad criovolcánica empuja columnas de agua a través de grietas en el polo sur, que expulsan partículas de hielo a cientos de kilómetros. La sonda Cassini de la NASA atravesó esas columnas varias veces y detectó sales y compuestos orgánicos. Es el único océano extraterrestre del que los científicos han tomado muestras directas.

Restos de microbios
El estudio de Postberg reveló que esas gotitas oceánicas no se congelan de forma instantánea, como se pensaba, sino lentamente. Durante ese proceso, las sales y los materiales orgánicos se separan entre sí y terminan concentrados en partículas de hielo individuales. «Encélado nos facilita enormemente la preparación de muestras para el análisis, un proceso que normalmente requiere mucho esfuerzo en los laboratorios de la Tierra», explicó Postberg.
Esa concentración también favorece la búsqueda de biofirmas. Si una gota contuviera restos de microbios, quedarían aislados en solo algunas partículas de hielo, pero en alta concentración y forma relativamente pura. «Son excelentes noticias en la búsqueda de vida», afirmó el científico.

Microbios que se adaptan
El segundo estudio, de la Universidad Ludwig-Maximilians de Múnich, recreó en laboratorio las condiciones del océano de Encélado: muy alcalino, con poco oxígeno y mucho carbonato. Allí introdujeron Methanothermococcus okinawensis, una arquea productora de metano. El microorganismo no creció en condiciones de laboratorio normales, pero sí lo hizo en el simulador de Encélado, y hasta ajustó su metabolismo a la escasez de dióxido de carbono.
«Si bien esto no significa que haya vida en la luna de Saturno, nuestro estudio demuestra que las futuras misiones espaciales podrían tener buenas posibilidades de encontrar rastros», cerró Postberg. La misión L4 de la ESA, aún en planificación, buscará precisamente esos indicios de vida en las lunas de Saturno.