Comprensión y refutación sobre la creencia de Dios

Michael Shermer es una de las figuras más importantes dentro del mundo del escepticismo. Sin embargo, hay en un tema en el que no es tan tajante: la existencia o no de un «Dios». En el 2000, publicó un libro titulado How We Believe: The Search of God in Age of Science (algo así como «Cómo Creemos: La Búsqueda de Dios en la Era de la Ciencia»), en el que debate consigo mismo el porqué puede existir una creencia religiosa, tratando de aportar una explicación.

 

1. El primer movimiento / 2. La primera causa

Los dos primeros argumentos pueden ser analizados conjuntamente: ya que todo está en constante movimiento, tiene que haber habido algo que primero hizo moverlo todo. Del mismo modo, si existe algo, hubo algo que creara este todo. Y, para muchos, esto se traduce a un mismo destino: Dios.

Según Michael Shermer, esto conlleva un retroceso infinito. Si Dios es la totalidad del universo, y movió todo por primera vez, entonces algo o alguien tuvo que mover a Dios. Dicho de otro modo, o Dios creó el universo o el propio universo es Dios. Si Dios no necesita ser causado, a continuación, no todo en el universo necesita una causa. Si todo necesita una causa, entonces algo hizo crearlo.

3. El argumento de la posibilidad y la necesidad

Si no todo es posible, ¿por qué se admite la posibilidad de que alguna vez no existió nada? Si existió un nada alguna vez, ¿realmente pudo haberse formado un «algo»? Lo que existe de la nada sería un Dios.

El experto toma prestado una idea de Martin Gardner, afirmando que se trata de un «misterio misterioso»: la idea de que nada es imposible de conocer se debe a que nuestra mente es incapaz de procesar dicho pensamiento. Es concebible que no pudiera existir nada, simplemente no somos capaces de imaginarlo.

4. El argumento perfeccionista/ontológico

Este enrevesado argumento fue presentado por un arzobispo del siglo XI llamado San Anselmo, y se reduce a:

a) debe haber una causa de nuestro propio ser, de la bondad y la perfección, y

b) es imposible pensar en Dios como algo no existente.

Como señala Michael Shermer, si el primer punto fuera cierto, Dios también sería causa de la falsedad, de lo innoble y de lo peor. Este argumento no es poco común: Dios parece estar cerca cuando las cosas van bien, pero de repente se deja de pensar en él cuando nos ocurre algo malo. En cuando a la perfección, los humanos inventaron este concepto. Siempre se puede pensar en algo mejor, como en la adición de uno hasta el infinito. Por último, es imposible pensar en ‘nada’ como inexistente, ya que en nuestro pensamientos yacen cosas que existen, han existido o podrían existir potencialmente.

5. El argumento del diseño

El corazón del modelo creacionista moderno: puesto que las cosas actúan por una razón, debe haber un diseñador. De lo contrario, ¿cómo explicar la relación simbiótica perfecta entre los insectos y las flores?

Michael declara que hay muchos defectos de diseño en la naturaleza, como las patas traseras que pueden mutar en una pitón o la aleta de una ballena. Un ejemplo lo podemos encontrar en nuestro cuerpo: el cuello, extremadamente frágil para la función tan importante que realiza.

6. El argumento de los milagros

Los milagros de la Biblia y posteriores sólo pueden explicarse con la intervención divina.

Como se ha explicado anteriormente, es simplemente algo que no se puede explicar. Aún así, dar como auténticos todos los hechos que son escritos a raíz de la imaginación en un libro es un tanto surrealista. Es, del mismo modo que otros libros de la época, una obra de ficción.

7. La apuesta de Pascal

La famosa apuesta del matemático francés Blaise Pascal: si apostamos a que Dios no existe y realmente lo hace, tenemos todo que perder y nada que ganar. Si creemos, tenemos todo que ganar.

Obviamente no hay ninguna prueba para este argumento. Como señala Michael Shermer, si la creencia implica ir a la iglesia, hacer servicios y así sucesivamente, entonces sí que hay una cosa que perder, para él: el tiempo. Además, si no es el Dios en el que tú crees, quizá sí que hay mucho que perder.

8. Las experiencias místicas

Las experiencias extracorporales o las visiones han existido a través de la historia en muchas culturas. Implican algún tipo de conexión directa con lo divino, por la general en forma de «luz» o una «sensación».

El experto refuta este argumento diciendo que las «visiones» de este tipo de encuentros se correlacionan con convulsiones del lóbulo temporal u otras reacciones químicas.

9. Credo quia absurdum

Esto no es un argumento en sí, simplemente crees porque te sirve de consuelo.

La frase significa «creo porque es absurdo»; y mucha gente cree en la religión por esa misma razón. Si las creencias se basan en emociones y no en pruebas, se niega la necesidad de la razón y de la ciencia completamente. No se puede argumentar en contra de esto, ya que no es un argumento, pero no se sostiene desde un punto de vista lógico.

10. El argumento de la moral

Junto con el argumento creacionista, este es el más popular: ¿cómo puede haber moral sin Dios?

La idea de que todo el mundo se convertiría en ladrones, violadores y asesinos si se descubre que no hay Dios es absurdo. La moral se basa en la formación cultural y, hasta cierto punto, en la genética. Del mismo modo, si la moral está en el dominio de Dios y él es omnipotente, entonces hay un defecto en su creación, ya que los seres humanos hacen cosas malas. No hay sentido en este argumento; el altruismo y la empatía son parte de nuestra evolución como seres sociales. Vivir en sociedad nos ayuda a creer en la moral para mejorarlo todo.

 

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