Un gesto llamativo desde el Japón

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Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante” – Escribió Antoine de Saint Exupéry en El Principito.

Y precisamente tiempo es lo que el señor Kuroki ha empleado para devolverle la sonrisa a su mujer, exactamente dos años. Esta es una dulce historia de amor que dura ya 56 años y que culmina con un gesto tan noble como extraordinario.

Todo comenzó hace diez años en Japón, el matrimonio Kuroki, después de toda una vida de trabajo y sacrificio, finalmente se jubila y sueña con disfrutar juntos de los años de vejez. Pero todo se trunca de forma repentina debido a un grave e inesperado hecho: la diabetes de la señora Kuroki empeora, y en solo una semana pierde la vista y, sobre todo, las ganas de vivir, cayendo en una profunda depresión.

El Señor Kuroki, empeñado en volver a ver la sonrisa en el rostro de su mujer, empieza a plantar miles de flores “shibazakura” en el jardín, con la intención de atraer la atención de algunos turistas que distraigan a su mujer del estado de profunda tristeza en el que se encuentra.

Mientras plantaba estas maravillosas flores rosas solamente tenia una cosa en la cabeza: emocionar a su esposa y hacer que volviera a tener ganas de vivir, ayudándose del delicado perfume de estas flores.

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Después de dos años de duro trabajo, el resultado ha sido sorprendente: un espectacular manto de flores rosas invade la casa y los alrededores pero, además, llegan miles de turistas que hacen compañía a la señora Kuroki. En primavera llegan unos 7 mil turistas al día para ver con sus propios ojos el espléndido paisaje rosa que nació del amor y del profundo sentimiento que une a esta pareja. El jardín se ha convertido a día de hoy en una de las principales atracciones turísticas de Japón.

El Señor Kuroki ha alcanzado su objetivo más allá de sus propias expectativas: su mujer ha vuelto a sonreír, tal y como se aprecia en las fotos de los turistas que la visitan deseosos de conocer su historia.

Los dos pasean uno junto al otro en este gran campo de flores rosas, testigo de un amor tan intenso como su perfume.

Esta historia es el claro ejemplo de que el amor todo lo puede, aunque para mantener la chispa no siempre es necesario recurrir a estos gestos tan llamativos, la mayoría de las veces es suficiente con prestar más atención a nuestra pareja o hacerle algún regalo romántico. Una forma original de sorprender a nuestra pareja es embellecer la casa con algún elemento de diseño de interior o de exterior. Añadiendo simplemente unos sillones de jardín podremos crear un entorno más acogedor donde organizar cenas románticas y disfrutar juntos del silencio y de los sonidos de la naturaleza.

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