Es una enfermedad que para ellos es mortal con frecuencia. Sin embargo, se extiende en su población con rapidez y es necesario dar una respuesta rápida. La clamidia diezma a los koala y están buscando soluciones a este mal. La clamidia se ha convertido en una grave epidemia entre los koalas. Afecta hasta al 88 % de estos animales en algunas poblaciones de la Australia continental. Causada por la bacteria Chlamydia pecorum, puede provocar ceguera, infertilidad, neumonía. A diferencia de la clamidia en humanos, que rara vez es mortal, en ellos sí puede causar la muerte. La clamidia se ha propagado por todo el continente. Pero en una isla cercana, la enfermedad nunca ha sido registrada.

Isla refugio
Se cree que Isla Canguro alberga la mayor población de koalas libres de clamidia del mundo. Supone una especie de seguro de vida para la especie. Sin embargo, estos koalas se enfrentan a otra amenaza: más de un siglo de aislamiento los ha dejado profundamente endogámicos y genéticamente frágiles. Esto es lo que ha llevado a Burke Da Silva y a su colega Julian Beaman a estudiar a los koalas de la región.
Esperan mejorar primero la diversidad genética de los koalas de Isla Canguro y luego introducirlos en otras zonas de Australia con baja prevalencia de clamidia. Así pueden ayudar a hacer frente a la difícil situación a la que se enfrenta actualmente la especie.
Los koalas son originarios del este y el sureste de Australia. Están clasificados como especie vulnerables por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés). En términos generales siguen siendo numerosos —con una población total estimada oficialmente entre los 398.000 y 569.000 individuos. Pero llevan décadas disminuyendo de forma constante y hoy sobreviven sobre todo en poblaciones pequeñas y fragmentadas.
Esto ha reducido su capacidad de adaptación a los efectos del cambio climático, la pérdida de hábitat y las enfermedades. «En cada una de esos reductos se produce endogamia y fluctuaciones poblacionales aleatorias. Aumentan el riesgo de que extinción», explica Beaman. «Si no tenemos cuidado, será una muerte larga y dolorosa».
El primer paso será traer del continente koalas machos genéticamente diversos y libres de clamidia, para que se reproduzcan con las hembras locales en el santuario. Gestionar la reproducción en cautiverio resultaría poco práctico a esta escala. El equipo planea cercar zonas del bosque donde los animales puedan interactuar de forma natural. Los intentos de rescate genético pueden resultar contraproducentes si se planifican mal. Podrían, por ejemplo, socavar la integridad genética de alguna de las poblaciones.

Genética
La clamidia diezma a los koala y la respuesta podría estar en los genes. Pero, ¿qué pasaría si la diversidad genética siguiera siendo demasiado baja? Se procedería a incorporar a la población en Isla Canguro un segundo grupo de koalas procedente de otra población del continente. «Tendremos que analizar la genética tras la primera fase y utilizar los modelos para decidir si es necesaria una nueva introducción», afirman.