Las fallas activas que amenazan La Palma
Es una presencia constante que se mueve por debajo de la tierra. Hace no mucho tiempo dejaron constancia de su fuerza destructiva. Las fallas activas que amenazan La Palma son monitoreadas de cerca. ¿Cuál es el posible peligro que entrañan ahora?
Las dos fallas activas de La Palma –Tazacorte y Mazo– continúan desplazándose. Y lo hacen cuatro años después de la erupción del volcán ‘Tajogaite’. Por este motivo, afectan a viviendas e infraestructuras al menos desde los años ochenta.

Desde los ochentas
Así lo recoge una investigación de un equipo de científicos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC). Está publicada en la revista ‘Natural Hazards’, y la divulgaron este viernes. El estudio señala que estas fallas contribuyeron a guiar el ascenso del magma durante la erupción. Lo cierto es que aún siguen influyendo en la deformación superficial poseruptiva.
El estudio lo encargó el Ayuntamiento de El Paso. Señala que muchas viviendas en el municipio vienen siendo reparadas desde la década de 1980 debido a las mismas fracturas. Esto indica un deslizamiento de fallas continuo desde las etapas preeruptivas hasta las poseruptivas. Lo que preocupa es que la velocidad de deslizamiento ha aumentado «drásticamente».
Se sabe que se produjo actividad sísmica superficial durante la erupción. Pero la ausencia de sismicidad instrumental actual sugiere que las fallas han revertido a un comportamiento de deslizamiento asísmico.

Importancia de monitoreo
Las fallas activas que amenazan La Palma se mueven. Por ello se entiende que es «esencial» el monitoreo de este deslizamiento. Es necesario para comprender la deformación en curso como para fundamentar la planificación futura del uso del suelo. Estas fallas pueden representar un riesgo sísmico.
Según una novedosa técnica a partir de un fisurómetro de precisión, las fallas se desplazan entre 0,24 y 2,80 milímetros al año. La entidad resalta en una nota que esta metodología se ha aplicado en un contexto de emergencia. Sin embargo, la metodología ha demostrado ser útil para delinear zonas de falla activas a través de patrones de fractura superficial. Es necesario integrar otras herramientas vía satelital para un monitoreo integral.