El arroz en las casas de futuro
En 2023, David Fine tenía que renovar un lujoso condominio de esquí en Park City, Utah, y ningún material clásico le servía. La nieve pudría los apartamentos y los incendios de verano amenazaban cada año la montaña. La solución llegó de un sitio inesperado: el arroz en las casas de futuro, en forma de paneles hechos con cáscaras de este cereal.
«Su enfoque era encontrar algo que pareciera madera, que fuera hermoso, y que tuviera un mejor grado de resistencia al fuego que el revestimiento de madera tradicional», cuenta Fine. Las cáscaras de arroz, antes vistas como un desecho contaminante, cumplían todos esos requisitos.

Residuo que se quema
El mundo produce unos 150.000 millones de toneladas de cáscara de arroz al año. Gran parte se incinera en las granjas o junto a las carreteras, con riesgos para la salud y el ambiente. Christopher Guimond, ingeniero y hoy director de la empresa Modern Mill, se interesó por este residuo al ver cómo se descomponía liberando metano. «La fascinación fue tomar esta cosa que era un desecho y aprovechar sus propiedades», explica.
Desde 2018, Modern Mill ha evitado que más de nueve millones de kilos de cáscara de arroz terminen en vertederos. La usa en paneles, terrazas e incluso parques infantiles. En Alemania e Italia, empresas como Resysta y Ricehouse fabrican productos similares, desde pintura hasta revestimientos.

Resistente al fuego
El alto contenido de sílice de la cáscara la hace resistente a la humedad, la putrefacción y, sorprendentemente, al fuego. «Todo el propósito de la cáscara de arroz es proteger el arroz mientras crece. ¿De qué lo está protegiendo? Humedad, peste, putrefacción», resume Guimond. Un estudio reciente sugiere que usar estos residuos agrícolas en construcción, en lugar de quemarlos, podría crear un sumidero de carbono significativo.
La adopción más amplia todavía enfrenta resistencia: los contratistas desconfían de materiales poco comunes, y el costo sigue siendo un obstáculo. Aun así, Fine ya ha usado paneles de cáscara de arroz en otros cinco proyectos. «Siempre estoy buscando maneras de lanzar un producto que dure mucho tiempo, más de lo que espero vivir», afirma. El arroz en las casas de futuro podría ser justo ese material.