La evolución de las lenguas

Pueden ser azules como la de una jirafa, larguísimas como la de un oso hormiguero o veloces como la de un camaleón. Las lenguas son uno de los órganos más versátiles y variados del reino animal. Y también sorprendentes. La evolución de las lenguas animales tiene un curioso camino. La de los guacamayos, por ejemplo, como las de todos lo loros, tiene un hueso adentro. Les permite manipular su comida. Ayuda si lo que comes son muchas semillas y frutos secos. Pero en algún momento profundo de nuestra historia evolutiva, guacamayos y humanos compartimos un ancestro común.

El evolución de las lenguas en los animales es muy variada.
El evolución de las lenguas en los animales es muy variada.

Tipos de lenguas

Evolucionamos a partir de ancestros peces, y esos antepasados se alimentaban en el agua. Al vivir en tierra, necesitaban capturar comida y manipularla en la boca sin involucrar agua. La gran mayoría de peces usan succión: expanden rápidamente la boca y la garganta, y absorben agua. Cualquier presa que quede atrapada entra en la boca. Pero sobre la tierra no pasa esto. Con la gravedad, la comida tiene peso. Hay que levantarla y meterla físicamente en la boca. En lugar de succionar, ahora se usa la lengua y se captura la presa con ella.

El evolución de las lenguas tiene cientos de millones de años. Comenzó como una forma sencilla de meter comida en la boca. Evolucionó hasta diferenciarse tanto como los gatos y los perros. En los felinos, ásperas como papel de lija; y en los caninos, más suaves y flexibles. Los animales tienen distintos tipos de lenguas. Las vacas tienen papilas modificadas que les permiten agarrar la hierba y recortarla con la lengua. En el caso de las ranas, tienen una lengua pegajosa. Una de las lenguas más conocidas y temidas es la de las cobras reales. Son las serpientes venenosas más grandes del mundo. Es larga, oscura, bifurcada. Le sirve para buscar señales químicas en el entorno.

La lengua de la jirafa, por ejemplo, es azul para protegerla del calor.
La lengua de la jirafa, por ejemplo, es azul para protegerla del calor.

Mecanismo

La evolución de las lenguas en los humanos nos ayuda a distinguir lo dulce de lo amargo, la temperatura de la comida o si hay una espina entre el pescado. Y por si esto fuera poco, guarda un talento menos vistoso pero vital. Cada vez que tragamos, la lengua nos salva de un desastre. La lengua empuja la comida hacia atrás, a través de la orofaringe, hacia el esófago. El problema es que la orofaringe es una encrucijada: allí se cruzan las vías respiratoria y digestiva. Para que todo funcione, la lengua se estrecha lateralmente y, al hacerlo, parte de ella se desplaza hacia atrás, empujando la comida. Es fundamental para empujar rápidamente la comida y evitar que entre en los pulmones.

Fuente Cómo la lengua hizo posible que los animales salieran del mar y vivieran en la tierra
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