Los peculiares Numbats
Parece el hijo ilegítimo de una ardilla listada y un oso hormiguero. Los peculiares Numbats son un raro marsupial australiano, carnívoro, con una lengua larguísima que usa para atrapar termitas. El bosque de Dryandra, en el suroeste de Australia, es uno de los pocos lugares donde todavía sobreviven en estado salvaje.
Hasta este mes, la especie figuraba como en peligro de extinción. Ahora salió de la lista roja internacional y pasó a «casi amenazada». Es una rara buena noticia en un país que pierde unas cuatro especies por década, una tendencia que no deja de empeorar.

Décadas de trabajo
El doctor Tony Friend llegó a Dryandra en los años 80. Encontró apenas 50 ejemplares. Desde entonces, un grupo de voluntarios llamado Grupo de Trabajo Numbat recorre el bosque cada primavera. Registran cada avistamiento con coordenadas GPS para estimar la población total.
Los numbats enfrentan las mismas amenazas que castigan a toda la fauna australiana. Pierden hábitat por la agricultura y la minería. Sufren el acoso de plagas introducidas, como gatos y zorros salvajes. Y ahora deben sobrevivir a un clima cada vez más extremo. Los incendios del «verano negro» de 2019 y 2020 mataron unos 3.000 millones de animales en todo el país.
Otras especies corren peor suerte. El zorro volador australiano cae de los árboles por miles cuando las temperaturas se disparan. La clamidia ha llevado a los koalas al borde de la extinción en gran parte del territorio. Hoy existen unos 3.000 numbats en Australia. En Dryandra, la población se multiplicó por diez. Pero los expertos piden cautela: el woylie, otro marsupial, se recuperó, salió de la lista de especies amenazadas, y volvió a entrar una década después en peor estado.

Una recuperación frágil
Australia mantiene 67 especies en su lista oficial de extinciones, aunque los investigadores creen que ya son al menos 100. El gobierno invierte unos 500 millones de dólares en protección de la naturaleza, muy por debajo de los 23.000 millones que piden los conservacionistas. Mientras tanto, sectores como la minería y la agricultura reciben subvenciones muy superiores. Los peculiares Numbats son, por ahora, una pequeña victoria en medio de una crisis mucho más grande. «Todavía no están fuera de peligro», advierte Friend.