La dudosa solución matemática de la IA
La Real Sociedad Matemática Española (RSME) puso en duda esta semana el logro que OpenAI presentó como un hito histórico. La dudosa solución matemática de la IA al problema de Navier-Stokes, dijo la institución, «constituye un hito de indudable relevancia», pero esconde un problema serio: nadie fuera de la empresa puede revisarla.
La RSME reconoció el mérito del avance en un comunicado. Pero advirtió de una «preocupación urgente» ante la «falta de transparencia» del modelo que usó OpenAI, una herramienta interna que la empresa no hizo pública. Sin acceso a esa herramienta, ningún matemático independiente puede confirmar si el razonamiento es correcto.

Un logro con dueños difusos
La sociedad matemática recordó que este avance «no surge en el vacío». Se apoya en décadas de trabajo colectivo, con aportes previos de Diego Córdoba, Luis Martínez-Zoroa y Fan Zheng, y en avances recientes de Levent Alpöge y Tristan Buckmaster. Por eso la RSME pidió distinguir entre obtener una respuesta correcta y construir una demostración «rigurosa, comprensible y verificable» por la comunidad científica. Una afirmación así, señaló, «no puede descansar únicamente en la confianza depositada en un sistema de inteligencia artificial».
La institución también alertó de un riesgo mayor: que las empresas tecnológicas conviertan las matemáticas en un simple banco de pruebas para sus modelos. Eso, advirtió, «desvirtúa el sentido esencial de la investigación». Amenaza, además, con interrumpir la formación de nuevas generaciones de matemáticos, que necesitan años de contacto con problemas difíciles para desarrollar sus propias habilidades.
La presentación apresurada del resultado, añadió la RSME, «plantea dudas legítimas» sobre la autoría y el reconocimiento del trabajo previo. Resulta difícil delimitar qué ideas vienen de los investigadores y cuáles de la herramienta de IA. Por eso la sociedad pidió establecer con claridad ese reparto y citar como corresponde los avances anteriores.

Créditos en disputa
«La tecnología ofrece el potencial de enriquecer y acelerar el estudio matemático, pero su impacto positivo o destructivo dependerá en última instancia de las decisiones que tomen los seres humanos», cerró la declaración.
La RSME instó a OpenAI y al resto de la comunidad a garantizar el acceso abierto a los modelos. Pidió también respetar la autoría del trabajo previo y proteger la formación de los futuros investigadores. Mientras esas condiciones no se cumplan, la dudosa solución matemática de la IA seguirá siendo, para muchos matemáticos, más una promesa que una prueba.