Los colores reales de las estrellas enanas
Astrónomos de la Universidad de Warwick han revelado los colores reales de las estrellas enanas blancas. El resultado sorprende: hay verdes, rosas, cian, amarillas y hasta púrpuras. El trabajo se publica en la revista RAS Techniques and Instruments.
Para la mayoría de las estrellas, el color depende solo de la temperatura. Las frías se ven naranjas, las templadas como el Sol se ven blancas, y las más calientes brillan en azul pálido. Se creía que las enanas blancas, los restos densos de estrellas como el Sol, seguían la misma regla. «La mayoría de las estrellas, incluidas la mayoría de las enanas blancas, se comportan como radiadores perfectos, por lo que su color está determinado casi exclusivamente por la temperatura», explica el doctor Mark Hollands, quien dirigió el estudio.

La densidad es clave
Las atmósferas más frías de estas estrellas alcanzan densidades similares a la del agua, millones de veces mayores que la del Sol. Allí, elementos como el carbono, el calcio y el sodio interactúan con el plasma de helio. Absorben entonces la luz en un rango de colores mucho más amplio. Eso aleja a la estrella del naranja, blanco y azul habituales.
El equipo calculó el color de cada estrella a partir de su espectro, procesado con un modelo de visión humana. Las enanas blancas ricas en carbono suelen ser rosas o moradas. Las que acumularon restos de asteroides y cometas tienden al amarillo. Las más frías, con atmósferas de hidrógeno y helio, se vuelven cian o azul pálido.

La primera estrella verde conocida
El ejemplo más llamativo es WD J1330+6435, enriquecida con calcio, litio y sodio, que adquiere un color verde chartreuse. «Los restos de sodio en la atmósfera de esta enana blanca absorben la parte naranja del espectro, dejando tras de sí un resplandor verde fantasmal», añade Hollands. Es la primera estrella genuinamente verde conocida en la galaxia.
El equipo también estudió 151 enanas blancas cercanas a la Tierra y halló que una de cada treinta presenta un color inusual. Para el resto, la temperatura de color media fue de 6.800 Kelvin, un blanco convencional. Los colores reales de las estrellas enanas desmienten así la idea de que estos astros son siempre azulados. La enana blanca promedio, concluyen los investigadores, es simplemente blanca.