El dinosaurio más peligroso que el T. Rex
Un equipo de científicos ha identificado al que sería, para los humanos, el dinosaurio más peligroso que el T. Rex. Se llama Invictibellatrix amberina, vivió hace 120 millones de años en la actual Isla de Wight, y medía entre 3 y 4 metros de largo. Sus garras, curvas y de hasta 20 centímetros, lo distinguían de los grandes depredadores clásicos.
Su tamaño, muy inferior al del Tyrannosaurus rex, podría haberlo convertido en una amenaza más directa para una persona. «Mientras el gigantesco T. rex estaba adaptado para capturar presas de grandes dimensiones, este cazador habría encontrado en un ser humano una víctima de tamaño adecuado», explica Cassius Morrison, paleontólogo del University College London y autor principal del estudio, publicado en Royal Society Open Science. Se trata, aclara el propio estudio, de una comparación hipotética: los humanos nunca convivieron con estos animales.

Garras en vez de mandíbulas
Invictibellatrix pertenecía a los megaraptoranos, dinosaurios carnívoros bípedos de cabeza estrecha y brazos muy desarrollados. Los investigadores calculan que medía algo más de 1,5 metros de altura. Sus garras tenían entre 10 y 20 centímetros, y pudo estar parcialmente cubierto de plumas. Probablemente cazaba pequeños dinosaurios, lagartos y mamíferos, un papel ecológico parecido al de algunas hienas actuales.

Fósil olvidado
El único fósil conocido llevaba más de un siglo guardado en el Museo de Historia Natural de Londres, desde que la institución lo adquirió en 1924. Nadie había reconocido su identidad real hasta que los investigadores usaron tomografía computarizada para examinar el interior del cráneo. Así hallaron una combinación anatómica que no encajaba con ningún megaraptorano conocido.
Paul Barrett, coautor del estudio y también del museo londinense, resume el hallazgo: las colecciones históricas siguen guardando sorpresas. Se pregunta, de hecho, cuántas especies desconocidas esperan todavía entre los millones de fósiles recogidos en los últimos dos siglos. El dinosaurio más peligroso que el T. Rex, al final, llevaba cien años esperando en un cajón de museo.