El magnífico carro de bronce milenario
2500 años
Apareció en Casas del Turuñuelo (Guareña, Badajoz). Es un hallazgo de extraordinario valor. Se trata de un carro votivo de bronce dedicado a una divinidad, de hace aproximadamente 2.500 años. La pieza se considera única en la Península Ibérica. No tiene paralelos conocidos hasta la fecha en cuanto a su complejidad decorativa e iconográfica. El magnífico carro de bronce milenario es una verdadera joya.
Los únicos ejemplos similares al carro descubierto se han encontrado en la antigua Etruria, en Italia. La pieza parece proceder de allí. El tesoro ha aparecido durante los trabajos desarrollados en el sector sur del edificio principal de Turuñuelo. Era un espacio de carácter ritual donde ya se había rescatado un altar con forma de piel de toro.

Divinidad
El hallazgo corresponde a la mitad de un carro ceremonial. Se conservan dos ruedas y parte de la caja principal. A pesar de encontrarse la estructura incompleta, el nivel de preservación «permite apreciar una rica decoración y una compleja tecnología de fabricación. Usa el ensamblaje de múltiples elementos de bronce mediante componentes de hierro.
Se suma al descubrimiento de centenares de objetos de cerámica y de fragmentos de marfiles del yacimiento tartésico de Casas del Turuñuelo. Tenían comercio con distintos territorios del Mediterráneo durante el siglo V. Entre los motivos representados destacan la figura de Aqueloo, una divinidad fluvial ampliamente conocida en los ámbitos griego y etrusco. También dos grifos situados en los extremos de la estructura, seres mitológicos con cabeza de águila y cuerpo de león. Tiene dos figuras masculinas de tipo atlante, encargadas de sostener la caja del carro.

Pieza única
Las únicas piezas similares conocidas proceden de la civilización etrusca. Vivió su periodo de máximo esplendor en Italia central entre los siglos VIII y V a. C. Refuerza la hipótesis de que hubo redes de intercambio que conectaban Tarteso con distintos territorios del Mediterráneo. Podría estar relacionada con actividades rituales vinculadas fundamentalmente con los banquetes. El descubrimiento tuvo lugar al lado de la llamada habitación del banquete, un testimonio del ágape final que celebró la comunidad del Turuñuelo antes de clausurar el edificio.
El magnífico carro de bronce milenario no estaba solo. También hallaron cerámica procedente de la región del Ática, en Grecia. Y hay un recipiente de alabastro egipcio y de marfiles decorados con representaciones de guerreros y con motivos animales y vegetales. Este edificio principal fue sellado a finales del siglo V a. C. También se excavó la estancia H-100, una habitación de unos 70 metros cuadrados, la más grande excavada hasta ahora en el edificio.